miércoles, 15 de octubre de 2014

Bienvenid@s.... sin tapujos.... este es mi mundo

La lógica me indica —y de esta no tengo mucha— que debo partir presentándome, y como segundo acto socialmente obligado, explicar las motivaciones reales del porqué del nacimiento de este blog.

Inicialmente, solo diré que soy una mujer en todo el amplio sentido de la palabra, asumiendo todo el alcance y las consecuencias (buenas y malas) que conlleva nacer siendo ese ser inescrutable: mujer.

Soy mujer, pero a destiempo. Nacida fuera de mi época, adelantada a la misma, pero agradecida con la vida —o con un Poder Superior (llámese Dios o como prefiera)— de no haber nacido en tiempos de la Inquisición o la Revolución Francesa, ya que con suma seguridad me habría metido en muchos problemas con nefastos finales por mi peculiar, casi cruel y desinhibida manera de expresar mis pensamientos, sensaciones y sentimientos.

Expreso todo a flor de piel, sin filtros entre la mente, el corazón y la vagina; sin medidas y, a mi propio pesar... pero con satisfacción. Aún hoy día esto me trae consecuencias... algunas buenas, otras ya se verán.

Repito: soy una mujer. Voluptuosa, apasionada, transparente... algo redundante, terca y previsiblemente impredecible. Con la complicidad y licencia que me otorgan mi edad y mi trastorno de personalidad, que en todo momento —y a mi pesar— me llevan a exteriorizar tangentes y a encontrarle la quinta pata al gato, dependiendo de mi estado de ánimo, siempre oscilante, a veces depravado...

Me encuentro llena de contrastes, totalmente dicotómica, viviendo dentro y fuera de mí, haciendo de mi vida un paraíso por momentos, y sí, para variar, también un infierno...

¿Hablé ya de la edad? Sin tapujos ni trucos, desbocada como soy: ser de 44 años, 2 meses y 20 días. Y el tiempo sigue corriendo, sumando experiencias impensadas, ocultas (no por miedo, sino por consideración), acumulando recuerdos, restándonos vida...

Panameña porque me tocó, así lo quiso mi madre, pero chiricana por convicción. Con sangre colombiana (que en estos tiempos xenofóbicos que vive mi país hasta temor me da reconocer en mí semejantes genes).


Con estudios universitarios por imposición social y por tener la capacidad. Pero si me preguntasen cuál es mi sueño infantil no realizado, salta a la vista, haciéndose ya a estas alturas evidente: escribir.

Escribir de mí, de ti, de ambos; de lo vivido, lo soñado, lo deseado o lo inventado. Pero en un país como el nuestro, tan pequeño, resulta atrevido, subversivo, peligroso y riesgosamente ofensivo plasmar vivencias —inventadas o no— que pudiesen, sin ser mi verdadera intención, salpicar conciencias susceptibles de ver expuestos sus propios engaños.

Escribo y caigo mal. Lo expuesto no siempre es bien visto, mucho menos bien digerido. Muchos se verán reflejados en mis escritos (aquí se les llama “posts”... ténganme paciencia, soy nueva en esto), aun cuando en pocos, de manera concreta, realmente pienso.

Al escribir siento que me elevo, que me libero de cadenas ancestrales negativas que me mantienen atada y oculta —por razones que desconozco— de mi propio ser, de mi verdadero yo...

Esto de la escritura se me dio desde los cuatro años, fecha en que escribí mi primer poema —sin métrica alguna— a mi madre. Poema pusilánime y fatuo, pero cargado, como todo lo que hago, de extrema emoción.

Lamentablemente —y escribo lamentablemente porque fue una real pérdida de tiempo— la vida me llevó por otros caminos, muchas veces por sendas de desazón, que me mantuvieron ocupada en otros, abstraída de mí misma, distraída por el entorno. Pero creo que ya es hora de salir de mi letargo.

¿Que de qué se trata esto? ¿De exponerme? No. De plasmar mi trayectoria, la tuya y la nuestra. Sí.

Tengo el don (realmente no lo es… es algo mucho más complejo) de ver fuera de mí, como si no existiese, sin reconocerme a mí misma. De esto se trata: de desnudar mi alma… dejando tapado un poco el torso, a riesgo de adquirir mala fama o un resfrío social...


El plan inicial es escribir, y mucho. Lo haré porque me nace, no por sus reacciones, elogios o espaldarazos. Mi intención no intencionada es remover el polvo de algunos esqueletos guardados en armarios bien conocidos por mí; es generar polémica, estremecer conciencias —la propia y las ajenas— y como consecuencia obvia (inevitablemente sucederá), descubrir en ti y en mí nuestras propias dobles moralidades...

Dependo de mis ganas. Lo que busco es aplacar esa ansiedad en mis dedos por verme plasmada en letras... Mi intención no es que ustedes me posean...


Esto es como la autosatisfacción, en la cual quedo conforme conmigo misma, a pesar de la sorpresa o desaprobación disimulada del fisgón... no invitado, pero que se quedó para ver...

Este, mi humilde espacio, es también tuyo. No temas aventurarte en él. Puedes entrar, mirar, opinar, estás invitad@... No te asombres si te ves en mis historias. Solo no te delates, que yo prometo que no lo haré...

4 comentarios:

  1. Excelente Kathia! Escribe hasta morir...por ti y por mi porque yo si soy un fao para las letras pero si me identifico mucho contigo en todo lo demas :)

    ResponderEliminar
  2. Gracias Sidia y bienvenida a mi blog..... hasta morir, lo intentaré, pero no prometo nada. Te mando un besazo mi niña de aquì hasta alla....

    ResponderEliminar
  3. waoooo mi querida amiga sin palabras, la verdad es que me encanta leer tus escritos quizás sea por la sinceridad y la facilidad con que lo haces y la forma directa y sencilla para expresarte, me encanta como dice tu amiga escribe por ti y por mi, y la verdad es que escribir libera totalmente.

    ResponderEliminar
  4. Ingrin, Ingrin.... me encanta que te gusten....
    es por mi y por personas como tù y como Sidia que tome el valor para iniciar esta experiencia, sin anonimatos .... sencillamente siendo yo

    ResponderEliminar