martes, 23 de diciembre de 2025

"Después de los ochenta"

 En honor a mi madre Zeny. 


No he dejado de ser vida
porque el almanaque insista
en vestir mis días de arrugas
y mi andar en brisa lenta y gris

Mi corazón aún canta,
aunque el mundo a veces calle,
y mis ojos, si tú miras,
llevan siglos de paisajes.

Este cuerpo es mi casa.
Y mi casa no es de piedra, no es de barro ni de aire,
es memoria, es luz, es suelo.
Aquí amé, crie, lloré,
y aquí sentí el nombrar al cielo.

No me quiten mi derecho
de seguir abriendo puertas,

de esperar tras la ventana,

de recibir sonrisas, y fingir una calmosa sorpresa, 

de armar reuniones porque si.


No me priven de sentir.

De oler el pan que amanece en la casa de al lado,
de mirar cómo trinan y florecen
las pequeñas cosas ciertas, que me escuchan y me aman,

como mi pequeño jardín.


No me guarden en silencio,
no me aíslen del presente,

no me encierren en el olvido, no me escondan en la trastienda 

no me aparten sin motivo,
que mi alma sigue viva,
aunque el cuerpo tiemble, pese y  se resienta.







No soy carga ni despojo,                                            soy raíz que aún se aferra.

Soy lluvia que no seca.
Soy parte de tu historia, 


Soy mi  historia que respira
y merece ser contada
mientras dure mi existencia.

No me orillen al olvido.

Yo no quiero ser ausencia.
Solo pido que me miren
como quien ve la belleza
de una llama que aún titila
aunque el viento la rodea 
y la oscuridad le acecha.


Después de los ochenta,
también se ama, también se sueña.  
También se tiembla.                                






También deseo sorpresas

con la inocencia de una niña en primavera.

Después de los ochenta,

aún hay tiempo, aún hay cielo,

y la vida, créeme,
la vida… aún me espera.

2 comentarios:

  1. Gracias pior convertir una platica en poesía.Realmente se ha plasmado lo que siento pese a los años que me cobijan.Quizas nome conocen todavía.

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  2. Me alegra muchísimo te haya agradado .
    Te amo y lo sabes bien

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