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viernes, 9 de mayo de 2025

PENDIENTE CONOCIDA

 


Hay incendios que no se apagan,
solo aprenden a arder en silencio.

Caminos que nadie transita,
pero cuyas huellas siguen frescas
en la piel del recuerdo.

Una línea invisible
divide lo que juro de lo que callo,
el anhelo que arde en sombras
de la vida construida
a plena luz del día.

Una grieta
entre la fidelidad y el vértigo,
un hilo tan fino como el aliento
que se tensa
cuando el deseo despierta
con voz conocida.

No lo nombro.
No es preciso.
No hace falta.
Basta el temblor que se instala
cuando su sombra roza
el borde de mi día.

Lo prohibido no grita.

Susurra.


Lo mío contigo
no fue amor.
Fue hambre.
Sed antigua
que la piel no olvida,
aunque el alma le pida tregua.


Me asusta la cercanía,
porque conozco el idioma
en que tus ojos me hablan.
Y temo que, si me rozas,
la jaula se vuelva humo
y yo, alas.


Temo verte,
porque mi cuerpo recuerda
lo que mi mente niega,
y mis pasos titubean
al borde de lo que no debo. 
Y yo ——
tiemblo ante el susurro de lo que fui contigo.


Eres un abismo
disfrazado de pasado,
una llama
que nunca se extinguió del todo.
Y yo —atada a la calma
de un “para siempre” que elegí— 

Rodeada por lazos de olvido, amor y promesas
tiemblo ante el susurro
de lo que fui contigo.


Estoy vestida
de un amor real,
construido, sereno.


Y aun así, hay una parte de mí
—mínima, rebelde, callada—
que todavía tiembla al pensarte.

Y yo,
mujer de costumbres, de apatías,
de rutinas, cansancio y quietudes,
me descubro al filo,
mirando de reojo

esa vieja pendiente
que aún sabe mi nombre.

No debería.
No quiero.
Pero hay noches
en que me pregunto
cómo se puede desear tanto
lo que no se debe,
y seguir respirando.


No quiero ceder.
Pero a veces…


esa línea delgada,
ese vértigo antiguo,
esa fiebre callada,
se parece tanto al vuelo.


A esa pendiente conocida
en la cual quiero caer.

 

jueves, 18 de junio de 2015

NO TENEMOS HISTORIA!

No tenemos historia y aún asi me gana el empeño de creer que si...
Y sin tenerla, heme aqui pensándote, escribiendo de ti, de lo nuestro, de aquello inexistente e intangible.

Regodeándome en todo aquello que nunca sucedió. Mas no importa, solo basta con saberme dueña de mis sueños, de historias que solo ocurren en mi propia mente, dentro de mi mundo imperfecto.

No tenemos historia pero mi necia terquedad, redundantemente insiste en que la fabrique para mí y la invente para ti.

No tenemos historia...
No hay recuerdos que atesorar.
No existen momentos que narrar con orgullo o nostalgia y mucho menos, nadie dispuesto  a escuchar.

No puedo detallar ni una sola fotografía en la cual estes tú ni evadir algún lugar al cual no entrar.
No hay hoteles, herbazales ni baños que estremezcan mi cuerpo al recordar los momentos sexuales que en tu compañia viví.
Ni siquiera puedo dedicarte canciones, poemas.... No existe entre nosotros aquella célebre "canción de dos"...y qué?! Aún asi, insisto... a pesar de... produces suspiros, gestos, desvelos y desesperación.

Y es que mi mente insiste en tenerte presente cuando ni siquiera fuiste parte de mi pasado y claro, mejor ni mencionar, el futuro.

Y sí! Lo admito, sin historia, me cobijas fuertemente entre tus brazos, me sonrojas al mirarme envuelta en el reflejo de mi propio espejo  y dibujas una sonrisa callada, secreta en mis labios.

¿Ya he escrito que no tenemos historia?  Ni conjunta ni cercana. Más bien, remota, extraña, difusa. Y con seguridad nunca la tendremos pues erramos el camino, no coincideron nuestros momentos e inclusive me adelante a tu tiempo.

Llegamos tarde a nuestro propio encuentro.
Nos acompañan a nuestro pesar  seres equivocados, casí perfectos, y heme aquí, escribiendo de aquello que nunca sucedió. De todo ésto sin ser real. E irónicamente, tú, protagonista de mi historia, te encuentras leyendo mis escritos sobre ti pero sin mi. Acompañado y vacio, al igual que yo. Amado y solo.

Es nuestro destino, vivir juntos sin estarlo. Pertenecernos sin conocernos, como una carga que no se quiere asumir pero se debe llevar.

Bizarra, compleja y absurda ésta, nuestra vida, que sin tener historia produce sentimientos, resaltos, espanto, desvarios, añoranzas y ansiedades.

Que produce nostalgia sin tener a quien extrañar.
Que en escalada simétrica me llena de ansiedades, sin tener por quien esperar.

No espero por ti pero te siento cerca.

No esperas por mí pero sientes mi presencia. 

y así, sin tener historia, se entretejen nuestras vidas en paralelo imaginando momentos  cada vez más distantes, difusos, étereos...

Y no es mi culpa el sentirte, el pertenecerte... asi como no es tuya, el pensarme.

Pero lo cierto es... solamente una gran pérdida de tiempo, esfuerzo y emociones.
Pérdida de abrazos, recuerdos e inventos.
Pérdida de latidos acelerados sin fundamento. Pérdida de deseos de entregar aquello que no se espera. Aquello que no se pide pero se desea.

Es que de a momentos se me olvida. Realmente se me olvida que somos dos.... aquellos dos que no tienen historia ni nunca la tendrán..