No todas las verdades se miran de frente.
Algunas se cuelan de costado,en la forma en que decimos,
o en la que no sabemos escuchar.
Hay verdades que no caben en una
sola boca,
se deslizan —desnudas— como sombras,
entre el decir y el silencio.
A veces, basta una palabra para torcer el hilo fino del entendimiento.
No por maldad, sino por el vértigo insoldable de ser "humanos".
y entre palabra y palabra
Lo dicho tosco se hizo filo,
y la terquedad, honda herida y camino deshecho.
sólo palabras mal ubicadas,
que saltaron de mi boca
sin medir el filo, sin imaginar el borde.
Heridas surgieron.
Sorpresivas e impetuosas, cual rio en caudales.
Heridas que no supe ver a tiempo.
No quise,
pero las sílabas, como flechas sin arco,
llegaron igual al "no destino" certero.
¿Cómo explicar que no quise dañar,
que todo fue un error
en el idioma de los afectos?
Una grieta se abrió paso donde
hubo risa,
y ya no hay puente,
sólo el eco del error,
solo la sospecha infundada de una mala intención.
Y aquello que era refugio,
ese espacio - sin nombre - entre dos voces,
se volvió distancia.
Lo que fuimos —historias, secretos y llanto —
se partió como un cuencoque ya no retiene el agua.
Y el puente cedió. Cayó sin aviso.
Nadie gritó.
Nadie culpó.
Sólo quedó el vacío, la duda
de lo que no volvimos a nombrar.
Me duele su ausencia
su adiós de a momento
como duele un castigo sin juicio, un culpable sin testigos, una carpeta sin pruebas...Duele como un idioma perdido.
Y duele más, por injusto,
porque yo también me rompí
intentando no romperle.
Duele que no hay regreso.
el silencio ocupó el lugar que fue nuestro.
Hoy,
comprendo que todo tiene tiempo y caducidad.
Mañana,
me quedo con el peso
el vacío
la ausencia y la paz
de lo que no merecía este final.
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