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viernes, 16 de enero de 2026

AJEDREZ



El tablero está frío.


Hiela, no por la noche,
sino por lo que ya no arde.

Las piezas se miran sin deseo,
nadie arriesga el cuerpo,
nadie avanza.
No hay jaque,
no hay final,
solo esta tregua interminable
donde no se gana
y tampoco se huye.

Antes fue incendio.
Ahora, cuentas pendientes,
silencios que pesan
como deudas heredadas.

Aquí la necesidad se esconde,
se pide en voz baja,
se ofrece como limosna
lo que antes era entrega.

Espero el ataque
que prometiste sin decirlo.

Espero caer.
Pero sigo respirando,
honda, exacta,
esta vida que no se va
y tampoco se queda.


Es un paraíso amargo, 

bien ordenado,
sin arrugas visibles.
Una obra sostenida a pulso,
aplaudida desde afuera,
ensayada hasta el cansancio.

Las jugadas pasan
sin tocarse.

Sin vítores ni estocadas.

Las miradas aprenden a esquivarse.

Y ese “hasta mañana”
—dicho como costumbre—
no promete regreso:
solo prolonga el lamento.

No es despedida
No es promesa.

Solo repite
la costumbre de quedarse.

lunes, 10 de agosto de 2015

Una muesca más....

Sin sentido ni oficio.
Sin función real o definida. Esa soy yo.
Una muesca más dentro de tu engranaje...

Fabricada a tu antojo, solo para hacerte feliz, para servirte y dejarme usar.
Sin tallado fino, solo con practicidad.
Sin miramientos sin señales o instructivos de cómo se ha de usar.

Sin personalidad. Cual si fuese tu reflejo.
Con iniciativa nula, solo a tu disposición sin más.

Una muesca a tu medida, a tu merced y voluntad.

Una muesca que no gira, no late, no vibra.

Que no sujeta ni asegura na'a... que se adapta, mimetiza y se desaparece cual gota de sudor en el centro de un solar.

Sin sentido ya lo dije, pero toca repetirlo, para que se subraye su gravedad.

Una muesca en si vacia, cargando su propia ruindad, respirando soledad. Fingiendo.
Asumiendo el autoengaño de creerse valorada sin serlo en realidad.

Una muesca a la cual no se le da engrase, mantenimiento ni nada.

Que se entalla, se adapta, se acomoda a ti.... olvidando su esencia, naturaleza y fin...

Una muesca  casí  serial.  De esas que se desechan cuando pierden el brillo y ya.

De esas que nadie nota.
Que se tira en cualquier jarrón de cristal dentro de cualquier gaveta de cualquier lugar, sin aire sin gravedad, sin atisbo de esperanza, que solo se queda a esperar.....
Esperar  que  luego de un impulso fugaz sea buscada, apretada, usada y nuevamente desechada...

De esas que de tanto dar, amanecen agotadas, secas y solladas.... Corroidas de oxido y algo más.

Una muesca sin forma, de hierro permeable a tu presencia. Con hendiduras precisas para en tí encajar.

De esas que huelen tu arrogancia, indiferencia y desden.

De esas que temen ser ignoradas, pese a todo esfuerzo.... sin darse cuenta que lo son a diario... un poco cada día, cada día un poco más.

Y así continua girando el sistema.

Tú al mando...
                      Yo a tu merced...
                                                 como la muesca aquella que usas de vez  en vez....    

miércoles, 10 de junio de 2015

La soledad pese al abrazo.

Que no me digan que la compañia se nota, pesa y se siente, porque muchas veces no es asi. Incluso, a veces, incomoda. Asusta y enerva.

Hay momentos en que te sientes acompañada estando sola y otras, muchas... más de lo que debería ser, te sientes vacia, sola y deshecha cerca de tanta gente, jolglorio y afecto.

Y he de reconocer, a regañadientes, lo que tanto se lee y escucha por alli de maestros y de falsos líderes que incautan  almas carentes de afecto  y bolsillos de ingenuos desprotegidos de amor propio, que son demasiados y por ello, demasiadas las estafas: Y es que no se puede sentir lo que no se tiene, aún cuando lo anheles.

Por eso, puede ser tu sueño que te amen, consientan y respeten. Pero si no sientes ninguno de estos sentimientos por ti misma, imposible sería atraerlos, raro reconocerlos, extraño aceptarlos y casí improbable sentirlos con agrado.

Es que cuando se anda a la defensiva y con sentimientos de paranoia y sospechas infundadas, todo lo vez "mal intencionado" o
con doble y misterioso matiz, a pesar de que sea para tu bien, todo, absolutamente todo lo verás mal y por ende, tendrás el irresistible impulso de evitarlo, huir o escapar.

Con dolor he de reconocer que no se puede negar que el sentimiento de "desmerecer" lo que mereces es mucho más grande que la voluntad de recibir con agrado las sorpresas y bondades que nos tiene la vida deparadas.

Cuando estas mal, si se te acercan, cuestionas el porqué. Analizas, indagas y escudriñas las motivaciones "reales" de aquel que quiere estar contigo. Sospechosamente intuyes que algo en esa persona "no va bien" porque si lo fuera, no te hubiese elegido a tí.
Asi de sencillo. Sin darte cuenta, te transformas en tu peor enemigo, aquel que anhela compañia, besos, caricias y abrazos pero que por inseguridad y poco amor propio, aleja de si todo ésto e inclusive, más.

Y es cuando escuchas lamentaciones, diatribas y cuestionamientos. En voz alta y con el corazón parti'o con borbotones a chorros de sangre. ¿Que porqué no me quieren?.  ¿porqué se alejan? ¿Cúal es mi problema? ¿ porqué estoy sola? ¿acaso no merezco que me amen? y la clásica "Que mala suerte tengo!!!" ...Cuando en realidad la suerte no juega ni el enésimo lugar, mucho menos papel preponderante en esta historia ni en sus consecuencias.

Lo único cierto aquí es que si te aman y no lo sientes, si se preocupan por ti y dichos actos o sentimientos no llegan a tu psiquis, el problema no está en quien abraza, sino en quien estaba supuesto a recibir el afecto. Es decir, el problema eres TÚ... o mi persona... o quien quiera que le guste escapar del amor, del afecto, de la entrega. El problema no es de quien se da, sino de aquel que no quiere recibir...

Si no has logrado captar el fluir del amor en tu vida. Si eres incapaz de gozarte un amanecer en compañia, una sonrisa sincera, un guiño de ojos, unas mejillas rebozantes de rubor por tu causa, unas miradas ardorosas de deseo por ti, el vaiven sonoro de un cama al hacer el amor.... si eres incapaz de admirar todo aquello que el otro u otra, tienen y quieren ofrecerte, no solo no mereces el abrazo.... mereces seguir nadando en el más hondo mar de tu autoinflingida soledad.

No añores el abrazo, si no estas preparado para recibirlo.