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viernes, 16 de enero de 2026

AJEDREZ



El tablero está frío.


Hiela, no por la noche,
sino por lo que ya no arde.

Las piezas se miran sin deseo,
nadie arriesga el cuerpo,
nadie avanza.
No hay jaque,
no hay final,
solo esta tregua interminable
donde no se gana
y tampoco se huye.

Antes fue incendio.
Ahora, cuentas pendientes,
silencios que pesan
como deudas heredadas.

Aquí la necesidad se esconde,
se pide en voz baja,
se ofrece como limosna
lo que antes era entrega.

Espero el ataque
que prometiste sin decirlo.

Espero caer.
Pero sigo respirando,
honda, exacta,
esta vida que no se va
y tampoco se queda.


Es un paraíso amargo, 

bien ordenado,
sin arrugas visibles.
Una obra sostenida a pulso,
aplaudida desde afuera,
ensayada hasta el cansancio.

Las jugadas pasan
sin tocarse.

Sin vítores ni estocadas.

Las miradas aprenden a esquivarse.

Y ese “hasta mañana”
—dicho como costumbre—
no promete regreso:
solo prolonga el lamento.

No es despedida
No es promesa.

Solo repite
la costumbre de quedarse.

martes, 29 de abril de 2025

Quédate, pero no entres

Me gusta la compañía,

pero no la cercanía que se pega y se introduce a la piel.

Me gusta la conversación,
pero no esa intimidad que husmea entre las grietas y me deja un olor a desazón.

Disfruto del ruido, del caos, del jolgorio, del anonimato, de la distante indiferencia, de lo superficial. Lo que se siente a medias, 
no del silencio, las confidencias y las miradas atentas que me obligan a abrir la puerta. Y escapar.


Quiero que estés,
pero no dentro. y menos a gusto. No amañado.
Que compartas el fuego,
pero no me pidas que te deje dormir en mis cenizas 

ni que te brinde mi hoguera. Mi espacios, mi casa. 

No soy refugio.
No soy terreno abierto.

Puerto de paso sin la espera de navegante alguno. 

Fogata. Rebeldía. Montañas sin conquistar.

Ola bravía que viene, que va.

Cofre de tesoro sin tesoro alguno que hurtar.


Soy más bien un campo minado de energía:
acércate si quieres bailar, reír, disfrutar… 

pero no te confundas.

No es amor lo que te ofrezco.

ni confidencias ni lealtades ni confianza.


Es mi presencia.
Y eso es lo que vale.