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martes, 29 de abril de 2025

"No me enfermes con lo tuyo"

 

continuación de NO CULPABLE.


Tu mierda no es mi carga.

Tu odio no me va a pudrir.
Tu trauma sin resolver no va a ser mi cárcel.

No me infectes con lo que no has curado.
No me heredes tu guerra,
yo he aprendido a no morir por batallas que no me pertenecen.

Tu falta de perdón no será mi condena.
No será mi cadena.
Tu oscuridad no apagará mi fuego.

Porque yo elegí sanar.
Y para eso, tuve que soltar —aunque duela—
todo lo que tú aún aprietas con furia.


Lidìa con lo tuyo.
Yo ya me estoy curando.
Y no pienso sangrar por lo que tú no te atreves a mirar.

Y  no .
No me vas a intoxicar.
No voy a cargar tu sombra para que no te sientas solo en la oscuridad.
No soy responsable de lo que decidiste no sanar.

Mi silencio no es culpa,
es defensa.
Mi distancia no es desprecio,
es supervivencia.

Que te quede claro:
yo vine a romper cadenas, no a heredar las tuyas.

Y esta vez, 

la historia termina conmigo

y empieza en mí.

 

martes, 3 de abril de 2018

Herencia.

Hoy hablamos de la lluvia y el http://innovias.wordpress.com/2013/02/21/celebrando-bajo-la-lluvia/
   
     Antes de que mamá conociese a papá, los paseos bajo la lluvia eran parte de su tradición familiar. Tradición divertida  que tanto mi hermana mayor como yo, acogimos sin dudar.



     Mi abuela, una mujer del campo, remilgosa y     sin educación formal pero con mucha sabiduría, le había enseñado a respetar la lluvia, así como a
EL ALZHEIMER SE PUEDE DETECTAR 25 AÑOS ANTESamarla y aprender de ella. Observándola, escuchando sus sonidos, apreciando sus rebotes sobre el pavimento, techos, cuerpos y sintiendo su majestuosa presencia dentro de uno mismo.


Yo recuerdo con la claridad de una mente infantil sus enseñanzas. Entre ellas que cuando llueve, todo (y todos) cambian.  Sobre todo los que son mojados tras su paso ya que quedan al desnudo sin más remedio que dejar de fingir lo que en realidad no son.

También aprendí a desconfiar de esas personas que no aman esta bendición del cielo, esos que corren presurosos a esconderse, que se entristecen o maldicen en su contra.


Resultado de imagen para maria magdalena oosthuizen artistEn nuestra familia, en cambio, era motivo de fiesta.

Mi hermana y yo solíamos prepararnos en cuanto caían las primeras gotas sobre nuestro techo de zinc y se inundaba el patio. Igual hacían los pequeños del barrio y uno que otro vecino "mamulón" y ocioso, de esos que pernoctan de día en los zaguanes.

Luego, a la velocidad de la luz, nos colocábamos nuestras chancletas, shorcitos y sweaters.  Yo liberaba mi afro hasta ese momento sostenido con crueldad con colitas y corría a buscar a mamá. Bueno, hasta ese día, esa tarde, hace casi cuarenta años.

"Back" - Stephen Wright, oil on canvas {contemporary figurative artist female posterior seated woman painting} stephenwrightart.comAl verla en la cama tumbada sobre su costado derecho dándome la espalda, tanto mi hermana como yo, imaginamos que se sentía mal. No era su costumbre dormir de día ni siquiera una pequeña siesta.


- Ya habrá tiempo para descansar y dormir, cuando me llame el Señor - solía decirnos en son de broma. Aunque sabíamos que lo decía muy en serio.
Sus bromas eran así, más verdades y lecciones que otra cosa.


Sofia.... your Eyes wide open are the windows to the dark corners of your thoughts..... I love red ....... amazing!No olvidaré su cabello negro largo enmarañado ocultándonos su cara. Yo sabía que era porque pensaba en silencio. Por su respiración lenta y suave. Esa que suelen usar los adultos cuando se encuentran preocupados y la cabeza les duele de tanto coraje o dolor al punto del estalle.


Ya íbamos de salida muy calladitas, cuando escuchamos sus sollozos. Bajitos, contenidos como cuando intentas disimular que lloras. 

 - Mamá, ¿estas bien? ¿qué sucede? 

... El ambiente pesado se hacía cada vez más extraño a medida que me acercaba a ella. 

Mi hermana, dando honor a su reputación de niña madura y discreta, se sentó al pie de la cama, sin decir una sola palabra. Solo observaba sin parpadear. Así era ella.  

 - Hijas, hoy no tendremos nuestro acostumbrado paseo de la verdad, musitó mamá, como si confesase una gran falta.

Take a walk in the rainAsí lo llamaba,  paseo de la verdad. Su explicación, y que ahora, siendo ya una mujer adulta tiene mucha lógica, era que cuando llueve la vida se pasma y en ese preciso momento, todo se vuelve auténtico. Todo adquiere un tono lúgubre que de modo inevitable impacta e influye en las mentes más débiles o sensibles que se encuentran en su andar.


Me asombró su decisión, ya que cuando llovía era muy común verla en la calle, con pasos mucho más lentos, sin paraguas ni periódicos ni afanes que la cubriesen. Y con la cabeza gacha, acompañada de sí misma siempre con una sonrisa amplia en sus labios.

- Hijas, la lluvia no es un ácido ni veneno.  Son valiosas perlas que encumbran las almas más nobles o desenmascaran a los seres más viles. Sin trampas, tapujos ni atajos. Y les repito, hay que tener valor. Valor del bueno y algo de locura para bajar el paso cotidiano en un día lluvioso cualquiera. Y hoy, mis niñas, hoy no me siento valiente.

Eva close up(sold)Resultado de imagem para conceptual visuals pop photoshootsAl estar frente a ella, pude detallar sus facciones. 

Su rostro estaba cubierto de sangre seca con un color cobrizo muy brillante y un olor que todavía me espanta el sueño. 

Siendo honesta, me hizo un poco de gracia. Hoy día con dolor lo reconozco, pero en mi inocencia le hallé parecido con  mi barbie favorita, luego de ser  revolcada en el lodo, y al igual que ella, se veía usada.  Me asombró la hinchazon y los moretones lilas azulosos que enmarcaban sus pómulos. La cuenca alrededor del ojo derecho me hizo entender pese a mi corta edad  lo ocurrido.  Avergonzada trató de taparse. Fue en vano.  A pesar de ello, la logramos ver y sentimos la misma callada vergüenza.


"Let Me Help" | Photographer: Hussain Khalaf, Manama, Kingdom of Bahrain, 2010. Additional Information: Original in Color.    Esa tarde comprendí que mi abuela y mamá no siempre tenían la razón y me habían engañado o tal vez, se habían equivocado.

No eran tan sabias como yo creí. Solían afirmar que las mujeres de mi familia no se juntaban con maleantes ni viciosos ni golpeadores ni negros. Al final, comprobé por  cuenta propia que de una u otra manera  venían a ser lo mismo: basura de la misma especie. 

Despersonalizadayfuerademi: ... Y volviste!Pero mamá le creyó a mi abuela, mi abuela a su madre, mi bisabuela vaya a saber a quién y mi hermana y yo le creímos a todas, como ovejas camino al matadero en el mismo redil.

     Suerte que mamá se casó bien.

Un hombre de hermosas facciones, blanco, alto, trabajador, joven, fuerte y de buenas costumbres, la eligió. 

Mi abuela me decía “Aprende de tu mamá, que ella sí consiguió un buen partido, no como la loca de tu tía Ibeth”. 


Al ir creciendo comprobé lo dicho por mi madre y mi abuela: la lluvia todo lo descubre, queramos o no. 

Hoy llueve. Y me nace la urgencia por recordarlas. Mujeres valientes, fuertes y seguras de sí pese a la época que les tocó vivir.

Y echo de menos a mi madre, esa mujer menuda,
con silueta grácil y mirada llena de luces que se atrevía a caminar bajo la lluvia, acompañada o no. 

Sonrió con nostalgia y dolor al verme reflejada en ella.

Caigo en cuenta que mi meta era la misma que ella solía tener de niña: ser elegida por un hombre como papá. Igualítico a él. Ahora tengo mis dudas y un tardío arrepentimiento. 

Y aquí con una taza de café, acompañando mi soledad, escucho una vez más la lluvia caer.

Lamento no estar con mi madre y al mismo tiempo, agradezco no extrañar a quién en algún momento llamé papá. 



viernes, 22 de mayo de 2015

Recién caí en cuenta....

   
 Conforme fuí creciendo y mis amigos imaginarios paulatinamente se alejaron de mí sin razon aparente, nuevas rarezas surgieron en mi mente.

Ideas, creencias, sueños, inventos, los cuales defendía como "mi verdad".

Verdades que desconozco de donde las saqué pero que creí a capa y espada  y que defendi como solo yo lo puedo hacer, con vehemencia y pasión absolutas...

    Era fiel creyente en mi primera niñez y temprana juventud, de que todo se podía comprar.
Absolutamente Todo!

Desde un par de manzanas hasta las personas.
En especial, las personas.

Sentia que si al crecer compraba a un hombre, no solo con dinero, sino con el ofrecimiento total de mi cuerpo, caricias, mi tiempo, mis  atenciones, brindando detalles, siendo leal de modo extremo, condescendiente y casi arrastrada, besando el piso por el cual caminase... en fín, dispuesta totalmente a sus pies, ésto me garantizaria conseguir un compañero totalmente dispuesto a hacerme feliz, no contradecirme y actuando como  mi mascota fiel....

Que tendría con un chasquido de mis dedos la fidelidad, el buen humor, sexo constante, compañía permanente y sobre todo lealtad ciega, a toda prueba.

El efecto de comprar un hombre no significaba necesariamente obtener a un ser inteligente, estable, maduro y mucho menos al clásico hombre proveedor o cuidador de mi vida.  Quería más bien,  ir a una repisa... La repisa de la vida y decir, sin más ni más,  "Este me lo llevo! Cuanto cuesta?"

Y pensaba que al crecer, era lógico que me comprase un carro, una mascota, una casa y un hombre. Todo tal cual, en ese respectivo orden y en cierta manera lo logré, aunque mi plan nunca se pareció a mis sueños ni remotamente... Fracasó... incluso antes de iniciarlo.

También creía que los hijos o hijas llegaban  por un acto de
cuasimagía, de un hombre perfecto, casí zombie: mudo, sin aspiraciones salvo estar a mi lado, sin opiniones ni criterio alguno, con excelente sentido del humor quién solo se dedicaría a hacerme inmensamente feliz provocando en mí sonrisas, paz  y satisfaccion.

Pensaba, ilusamente, que al crecer, prescindiría de mis dedos índice y medio derecho, pues con "el hombre que comprase"  los orgasmos "a la carta", solicitados u ofrecidos de manera espontánea, estarían plenamente garantizados.  

Tarde me dí cuenta, luego de muchos tropiezos, caidas, porrazos, que esta invención de "comprar personas" era en realidad una formula perfecta para el fracaso.

Era, y de hecho fue un camino directo al sufrimiento garantizado.

Que el querer comprar a las personas, sobre todo a mis parejas, era una invención basada en una pobre autoestima, en pensar que no merecía nada bueno, que no era capaz de generar en nadie  un auténtico sentimiento de amor, deseo o cariño o por lo menos atracción.

Invención, valga la redundancia, inventada por mí para hacer más llevadera mi realidad interior, que me avasallaba, cuestionaba y humillaba de manera incesante desde entonces.


También pensaba que tener un compañero era la ruta segura para engendrar mis propios hijos. Hijos que solo serían "mios" ya que los pariría con todo el dolor y la parafernalía bíblica que me daba de manera casí inmediata, desde la concepción,  el Poder y autoridad para declararlos de mi absoluta posesión.

Recién caí en cuenta, con casi medio siglo a cuestas, que el amor no se compra, no se obliga ni surge de la presión, la persecución o inspirando lástima.
Que inclusive, la lealtad y fidelidad permanente no te garantiza obtener de vuelta lo mismo.

Que el amor que ofreces no obliga a nadie a quererte. No tiene porque ser recíproco y mucho menos de igual intensidad o cantidad.
Aprendí  más bien que el Amor te libera de ataduras, miedos y problemas no resueltos para lograr finalmente ser, actuar y crecer conforme el camino por el cual tus propios sueños te quieran llevar, acompañada o sola.

Recién caí en cuenta que el compromiso y el cambalache no es real. Son solo una fantasía inventada por la sociedad.

Que solo te perteneces y sobre ti misma puedes gobernar.
Que nadie, ni los hijos ni tu compañero de vida te pertenecen. No son tu posesión ni siquiera estan obligados a permanecer a tu lado. Pueden amarte y a pesar de ello, no entenderte... Pueden amarte y a pesar de ello, no aceptarte...
Cada quien, lo quieras o no, hace su propio camino  y solo eres responsable del tuyo propio al andar. Solamente tú, dibujas tus sendas, marcas tu ruta y defines tu destino.

También recién caí en cuenta que hay relaciones condenadas al fracaso. Relaciones de todo tipo, familiares, amistosas,  amorosas o de negocios, con un inicio incierto y un final aún peor.

     Que hay que aceptar que es más que probable que quien no te quiso, nunca te querrá.
Que quién no te acepta, jamás lo hará y que hay relaciones que no vale la pena, la angustia ni el intento tratar de enmendar.

Que sin rencores ni llantos ni lamentos, sin ganas de vengarte,  hay historias, personas  y lugares que es mejor ignorar, que lo ideal es pasar la página o si se puede, arrancarla del libro de nuestra vida y olvidar que alguna vez existieron.


.... y en cuanto a mis ideas.... En cuanto a fábulas y mitos, creía en la existencia de los duendes. Aquellos seres feéricos, jovencitos, infantiles, hermosos, engatuzadores, de clara piel, cabellos hermosos, mirada picara, carita traviesa y malevolamente seductores, que aparecían en parajes solitarios y encantaban a los niños o niñas sin bautizar llevandóselos lejos de sus familiares, a quienes más nunca lograban volver a ver.

Lo cierto es, que inicialmente pensé que solo habitaban en los bosques lejanos, frondosos del interior de mi país, tales como la montaña imponentemente tenebrosa que se veía a lo lejos desde la casa de mis abuelos en Chiriquí...
Pero prontamente comprendí que estos seres hermosos, carismáticos y aberrantes habitan mundos propios no muy lejanos del nuestro. Que existen en las ciudades, discotecas, universidades e iglesias. Que se agazapan en cualquier esquina fingiendo atenciones para hacerte perder el camino y alejarte en forma definitiva de tu familia, que son de carne y hueso, que besan, acarician, enamoran, prometen y penetran.

Que mienten, engañan y lastiman.   Que se llevan a algunas mujeres con almas de niñas ingenuas. Que pierden a aquellas que malamente creen en el Amor!!! Que los he visto Yo! Lo he conocido!
Y he caido en más de una ocasión en sus embrujos seductores para mi bien inmediato y mi mal a largo plazo.
Que no fue fantasia, que no fue invento... que madure a destiempo, adelantada a mi época, para mi bien, y repito, para mi mal.

Por tanto, esa creencia infantil de la existencia de los duendes aún la mantengo, pero no como seres diminutos de las quebradas y
riachuelos.

No escondidos en cuevas llenas de oro ni con voz de canto angelical.

Y así fuí yo... Inocente, crédula, ingenua.... Soñadora, enamorada y pícara.... Soñando de niña, de adolescente, de mujer joven, jugando a crecer, creyendo en cuentos, fabulas, ideaciones, fantasias e inventos.

Soñando con crecer rápido, en hacerme prontamente mujer  y hacer realidad todas mis metas, absurdas o no.
Creyéndome incapaz de tener fé en mi misma, pero al mismo tiempo y de modo totalmente contradictorio, soñando con conquistar el mundo.

Endeble, nerviosa, frágil e insegura, enfrentándome, como todos, a un mundo lleno de posibilidades, al cual tenia miedo y de más está decir, curiosidad...

Hoy con casí medio siglo a cuestas, añoro esos tiempos. En que la inocencia y la fantasia eran mi norte. En que me creía capaz de cambiar situaciones, personas e historias solo con mi propio poder mental.
Que ilusa era entonces, pero también que llena de vida, de esperanzas y alegria... Tanto, que de vez en cuando pienso en regresar! y claro que regreso.... usando mi poder mental.