Mostrando entradas con la etiqueta fantasia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta fantasia. Mostrar todas las entradas

viernes, 22 de mayo de 2015

Recién caí en cuenta....

   
 Conforme fuí creciendo y mis amigos imaginarios paulatinamente se alejaron de mí sin razon aparente, nuevas rarezas surgieron en mi mente.

Ideas, creencias, sueños, inventos, los cuales defendía como "mi verdad".

Verdades que desconozco de donde las saqué pero que creí a capa y espada  y que defendi como solo yo lo puedo hacer, con vehemencia y pasión absolutas...

    Era fiel creyente en mi primera niñez y temprana juventud, de que todo se podía comprar.
Absolutamente Todo!

Desde un par de manzanas hasta las personas.
En especial, las personas.

Sentia que si al crecer compraba a un hombre, no solo con dinero, sino con el ofrecimiento total de mi cuerpo, caricias, mi tiempo, mis  atenciones, brindando detalles, siendo leal de modo extremo, condescendiente y casi arrastrada, besando el piso por el cual caminase... en fín, dispuesta totalmente a sus pies, ésto me garantizaria conseguir un compañero totalmente dispuesto a hacerme feliz, no contradecirme y actuando como  mi mascota fiel....

Que tendría con un chasquido de mis dedos la fidelidad, el buen humor, sexo constante, compañía permanente y sobre todo lealtad ciega, a toda prueba.

El efecto de comprar un hombre no significaba necesariamente obtener a un ser inteligente, estable, maduro y mucho menos al clásico hombre proveedor o cuidador de mi vida.  Quería más bien,  ir a una repisa... La repisa de la vida y decir, sin más ni más,  "Este me lo llevo! Cuanto cuesta?"

Y pensaba que al crecer, era lógico que me comprase un carro, una mascota, una casa y un hombre. Todo tal cual, en ese respectivo orden y en cierta manera lo logré, aunque mi plan nunca se pareció a mis sueños ni remotamente... Fracasó... incluso antes de iniciarlo.

También creía que los hijos o hijas llegaban  por un acto de
cuasimagía, de un hombre perfecto, casí zombie: mudo, sin aspiraciones salvo estar a mi lado, sin opiniones ni criterio alguno, con excelente sentido del humor quién solo se dedicaría a hacerme inmensamente feliz provocando en mí sonrisas, paz  y satisfaccion.

Pensaba, ilusamente, que al crecer, prescindiría de mis dedos índice y medio derecho, pues con "el hombre que comprase"  los orgasmos "a la carta", solicitados u ofrecidos de manera espontánea, estarían plenamente garantizados.  

Tarde me dí cuenta, luego de muchos tropiezos, caidas, porrazos, que esta invención de "comprar personas" era en realidad una formula perfecta para el fracaso.

Era, y de hecho fue un camino directo al sufrimiento garantizado.

Que el querer comprar a las personas, sobre todo a mis parejas, era una invención basada en una pobre autoestima, en pensar que no merecía nada bueno, que no era capaz de generar en nadie  un auténtico sentimiento de amor, deseo o cariño o por lo menos atracción.

Invención, valga la redundancia, inventada por mí para hacer más llevadera mi realidad interior, que me avasallaba, cuestionaba y humillaba de manera incesante desde entonces.


También pensaba que tener un compañero era la ruta segura para engendrar mis propios hijos. Hijos que solo serían "mios" ya que los pariría con todo el dolor y la parafernalía bíblica que me daba de manera casí inmediata, desde la concepción,  el Poder y autoridad para declararlos de mi absoluta posesión.

Recién caí en cuenta, con casi medio siglo a cuestas, que el amor no se compra, no se obliga ni surge de la presión, la persecución o inspirando lástima.
Que inclusive, la lealtad y fidelidad permanente no te garantiza obtener de vuelta lo mismo.

Que el amor que ofreces no obliga a nadie a quererte. No tiene porque ser recíproco y mucho menos de igual intensidad o cantidad.
Aprendí  más bien que el Amor te libera de ataduras, miedos y problemas no resueltos para lograr finalmente ser, actuar y crecer conforme el camino por el cual tus propios sueños te quieran llevar, acompañada o sola.

Recién caí en cuenta que el compromiso y el cambalache no es real. Son solo una fantasía inventada por la sociedad.

Que solo te perteneces y sobre ti misma puedes gobernar.
Que nadie, ni los hijos ni tu compañero de vida te pertenecen. No son tu posesión ni siquiera estan obligados a permanecer a tu lado. Pueden amarte y a pesar de ello, no entenderte... Pueden amarte y a pesar de ello, no aceptarte...
Cada quien, lo quieras o no, hace su propio camino  y solo eres responsable del tuyo propio al andar. Solamente tú, dibujas tus sendas, marcas tu ruta y defines tu destino.

También recién caí en cuenta que hay relaciones condenadas al fracaso. Relaciones de todo tipo, familiares, amistosas,  amorosas o de negocios, con un inicio incierto y un final aún peor.

     Que hay que aceptar que es más que probable que quien no te quiso, nunca te querrá.
Que quién no te acepta, jamás lo hará y que hay relaciones que no vale la pena, la angustia ni el intento tratar de enmendar.

Que sin rencores ni llantos ni lamentos, sin ganas de vengarte,  hay historias, personas  y lugares que es mejor ignorar, que lo ideal es pasar la página o si se puede, arrancarla del libro de nuestra vida y olvidar que alguna vez existieron.


.... y en cuanto a mis ideas.... En cuanto a fábulas y mitos, creía en la existencia de los duendes. Aquellos seres feéricos, jovencitos, infantiles, hermosos, engatuzadores, de clara piel, cabellos hermosos, mirada picara, carita traviesa y malevolamente seductores, que aparecían en parajes solitarios y encantaban a los niños o niñas sin bautizar llevandóselos lejos de sus familiares, a quienes más nunca lograban volver a ver.

Lo cierto es, que inicialmente pensé que solo habitaban en los bosques lejanos, frondosos del interior de mi país, tales como la montaña imponentemente tenebrosa que se veía a lo lejos desde la casa de mis abuelos en Chiriquí...
Pero prontamente comprendí que estos seres hermosos, carismáticos y aberrantes habitan mundos propios no muy lejanos del nuestro. Que existen en las ciudades, discotecas, universidades e iglesias. Que se agazapan en cualquier esquina fingiendo atenciones para hacerte perder el camino y alejarte en forma definitiva de tu familia, que son de carne y hueso, que besan, acarician, enamoran, prometen y penetran.

Que mienten, engañan y lastiman.   Que se llevan a algunas mujeres con almas de niñas ingenuas. Que pierden a aquellas que malamente creen en el Amor!!! Que los he visto Yo! Lo he conocido!
Y he caido en más de una ocasión en sus embrujos seductores para mi bien inmediato y mi mal a largo plazo.
Que no fue fantasia, que no fue invento... que madure a destiempo, adelantada a mi época, para mi bien, y repito, para mi mal.

Por tanto, esa creencia infantil de la existencia de los duendes aún la mantengo, pero no como seres diminutos de las quebradas y
riachuelos.

No escondidos en cuevas llenas de oro ni con voz de canto angelical.

Y así fuí yo... Inocente, crédula, ingenua.... Soñadora, enamorada y pícara.... Soñando de niña, de adolescente, de mujer joven, jugando a crecer, creyendo en cuentos, fabulas, ideaciones, fantasias e inventos.

Soñando con crecer rápido, en hacerme prontamente mujer  y hacer realidad todas mis metas, absurdas o no.
Creyéndome incapaz de tener fé en mi misma, pero al mismo tiempo y de modo totalmente contradictorio, soñando con conquistar el mundo.

Endeble, nerviosa, frágil e insegura, enfrentándome, como todos, a un mundo lleno de posibilidades, al cual tenia miedo y de más está decir, curiosidad...

Hoy con casí medio siglo a cuestas, añoro esos tiempos. En que la inocencia y la fantasia eran mi norte. En que me creía capaz de cambiar situaciones, personas e historias solo con mi propio poder mental.
Que ilusa era entonces, pero también que llena de vida, de esperanzas y alegria... Tanto, que de vez en cuando pienso en regresar! y claro que regreso.... usando mi poder mental.



viernes, 6 de febrero de 2015

En mi mundo paralelo...

     Siempre he soñado que soy inmensamente feliz en un lugar inexistente.  Un sitio que habita, muy calladamente, dentro de mi mente, en el cual no me siento agredida ni cuestionada de modo constante.

Es un espacio en donde no hay que demostrar sentimientos que no se sienten o regalar sonrisas o abrazos por que sí.....

No  existe el aparentar, las comparaciones ni "el yo te lo dije". Todos estos "costumbrismos sociales" se cambiaron, por lo menos en mi mundo, por la transparencia.
  
Es, también, un ambiente sin tiempo, gravedad ni señalamientos.

En este sitio solo se vive "el presente" y no existe la ansiedad ni el peligro. NO se piensa de más. Las ideas galopantes en las cabezas, torturando día y noche, no existen.

En este, mi mundo, todos sabemos que nuestros días siempre son "el hoy" sin tener nunca que voltear la mirada y agachar la cabeza con verguenza por los recuerdos divisados a lo lejos.

Y si te digo que te amo, te soy fiel y soy feliz, es en "el presente", es en este preciso momento. No se espera ni se exige más, porque no hay nada más que esperar.


Tampoco hay "memorias, anuarios o resumenes" que engruesen el ego de otros cuantos, recordando triunfos o victorias pasadas, sin valor actual.... No existen los mañanas ni los "ayeres". No se narran glorias ni fracasos. No hay cabida para el arrepentimientos ni la nostalgia.

Es un mundo "democrático" en el cual todos valemos por lo que somos hoy, sin caretas ni photoshop. Sin ensalzar indecorosamente lo que no lo merece. Nadie es más ni menos que los otros. El "protagonismo y la taquilla" desaparecen.

En este mundo, nos renovamos cada 24 horas, y procuramos que este día sea el mejor, el más productivo, el más saboreado, el más feliz... ya que somos conscientes que no tenemos segundas oportunidades. Lo que se vive, no vuelve. Lo que no se aprovecho, no vuelve.

Y nos levantamos tempranito, al despuntar el alba, a disfrutar los primeros rayos naranja del sol, el frío de la madrugada y el alboroto de los pajaros ociosos, con ganas de aprovechar las horas al máximo. Y al caer la noche, nos rendimos a Morpheo tardísimo, contemplando las estrellas, la destellante luz azulada de los cocuyos y sintiendo la suave brisa en nuestras espaldas.

Irónicamente, en este paralelismo, hay tiempo para todo. No hay presiones ni apuros. No existe la fecha "tope" porque todo se reduce al "hoy". Imperan simplemente el orden, los anhelos a corto plazo y la  sinceridad. Hacemos lo que decimos. Y decimos lo que hacemos.Cumplimos nuestras promesas...


Soy tan soñadora, loca e ingenua que en mi mundo no existe la mentira. De ningún tipo, ni la "blanca" ni la "perversa"... Que las mentiras no tienen colores. Son mentiras y punto!!!

Sería inútil mentir, aun cuando reconozco de modo sincero que a lo largo de mi vida he hecho uso compulsivo, casí indiscriminado de la misma. Y es por ello que me gozo mi mundo "sin mentiras" ya que en éste no existe nada que "encubrir" ni errores que ocultar, ni excusas que inventar. De hecho, ni siquiera el maquillaje existe y los cirujanos plásticos es una profesión que nunca existió, por resultar completamente innecesarios y de mal gusto por lo absurdo de su meta, transformar lo natural en ficticio.

En este sistema de cosas, todos nos decimos las verdades en la cara, tal cual es, sin suavizarla o dilatarla. Sin necesidad de usar  "pausas y silencios dramáticos" como ocurren en las novelas y mucho menos, una banda sonora que nos produce un sentido de "alerta y suspenso" como sucede en el cine...

Y, debo aclararlo, afortunadamente la ausencia de mentira en nuestras interacciones no produce resentimientos o enemistades, ni proliferan traumas o bajones en la autoestima, sino todo lo contrario: Hay en el ambiente un profundo sentimiento de agradecimiento y tranquilidad por la sinceridad desplegada... Los malos entendidos son cosa de otros mundos, no del mio...

Es un mundo sin dobleces, sin insinuaciones.  No hay "segundas intenciones ni ases bajo las mangas de nadie" . Los psicópatas y los mitómanos no existen, mucho menos los paranoicos. Estas patologías no tienen razón de ser.  El temor se disipa y la infelicidad también. La confianza es la base "real" de todas las relaciones.

Las indirectas no caben y las suposiciones se van de paseo. Nadie necesita utilizar el sarcasmo y mucho menos, la ironía. Los humoristas son consejeros, gurus y guías espirituales ya que sus chistes siempre se han basado en la verdad.
   
Aquí existe la posibilidad de visualizar los rostros y los cuerpos con rayones, expresiones y cuentos. Llenos de letras, de historias completas escritas en desorden, en una especie de explosión, pero con mucho sentido para mí.

Todos nos mostramos tal cual somos. No hay nervios, miedos ni recelos. Todo discurre sin sobresaltos, en la seguridad de que no hay nada que esconder, sin pensar que el otro usará en nuestra contra la información compartida, el defecto expuesto o los problemas y errores sufridos.

Somos más humanos. Estamos más dispuestos a abrirnos al "otro". Las defensas caen y los puentes se extienden por doquier. Las reuniones son amenas, largas y transparentes ya que nadie compite con nadie intentando "ser mejores" o más felices o más atentos y encantadores... Se es lo que es sin disfraces ni distracciones.

En mi mundo sabemos con certeza extrema donde no nos quieren, adonde no ir y de quien cuidarnos o alejarnos. Nuestra esencia, nuestro pensamiento se ven en la piel, en los rostros. Cual poros expandidos por lo que no hay engaños y de haberlos, todos lo sabemos y estamos advertidos..

En fin! Este es mi mundo paralelo, al cual invito, una que otra vez, a mis cercanos. A mis amigos, o al menos eso espero y creo que son... Y les abro mi puerta pesada y con cerrojos oxidados, los invito y acompaño en el recorrido del mismo a riesgo de que se decepcionen, se espanten y se alejen de mi. Pero es que no entiendo otro modo de vivir...

Por lo pronto, y sintiendo que me explaye en demasía, me retiro a dormir... no porque quiera o me venza el cansancio, sino porque cuando cierro mis ojos puedo tocar con la yema de mis dedos esa falta de tiempo, gravedad y señalamientos... y soy feliz, de a momentos, de a poquito, Hoy. Aqui. En mi mundo. En mi mundo paralelo.

sábado, 10 de enero de 2015

Día lluvioso... dejándote atrapar.

Cuando llueve, todos cambian, o tal vez, quedan al desnudo, dejan de fingir.. que se yo!

Corren, se enojan, se pasman o se desencantan.

Siempre me ha producido curiosidad, y algo de molestia, estas reacciones.

Todo se vuelve un caos. Los rostros, humores, los pasos, las actividades, el tranque, los saludos. Absolutamente todo cede, quedando rezagado a segundo plano, dando paso a la gran protagonista, la lluvia.

Los seres humanos descienden a estados antagónicos, casí depresivos o al borde de la histeria o la agresión, en los cuales, ven cada minuto de lluvia como "el desastre"... como una pérdida de tiempo o un jeroglífico por resolver....

Surgen preguntas existenciales profundas (realmente estúpidas). ¿Cúanto durará?,  ¿Ahora cómo llegaremos? ¿Ahora que haremos?.... ¿ Y ahora qué?...

Ni bien empieza a llover, valga la redundancia,  empiezan las quejas, los sinsabores y lamentos por doquier...así como los arrepentimientos y maldiciones de todo tipo... Las añoranzas y la nostalgia también toman su lugar en la fila de emociones que provoca nuestra invitada inesperada.

Los que están dentro de un bus, de modo instintivo empiezan a quejarse porque sienten calor...
Aquellos que están en una oficina o espacio cerrado, no soportan el frio...
Quienes caminan detestan las gotas, los charcos, lo peligroso y resbaladizo que se tornan los suelos y huyen de los carros presurosos que los salpican al pasar y evitan a la gente que se cruzan en sus atormentados caminos.
Las calles se paralizan. Los parques quedan solitarios cual pueblos fantasmas. Todo se pasma. Todo se espanta, adquiriendo un tono lúgubre que de modo inevitable impacta e influye las mentes más débiles que se encuentra en su andar.

La gran mayoria maldice los cambios climatológicos, por los planes arruinados, los peinados pasmados y trajes ajados, las hojas estropeadas, el no haber llevado botas, paraguas o capote, el no tener abrigo. El no tener caro o tenerlo. El andar sola en la calle o peor aún, andar en grupo. El tener una cita o tristemente, no tener ninguna. El ser viejo o  muy joven. El traer shorts o traje, zapatos o sandalias. El  haber salido de donde salieron o el haberse quedado en el lugar en el cual "la lluvia los atrapo"... Y estàn aquellos que lamentan no estar con la persona amada, así como muchas agradecen no estar con aquel que las extraña...

En fin, que todo incomoda! 

¿En serio?
¿La lluvia, ya sea llovizna o tormenta, tiene tanto poder sobre nosotros?
¿Puede arruinarnos el día, noche o madrugada?
¿Puede influenciarnos de modo tan caótico?

En un mundo paralelo, y sin ser agricultor o meteoróloga, la lluvia sería mucho más valorada. O por lo menos, no nos sentiríamos tan agredidos por su espontánea llegada...

     Por mi parte, cuando llueve es muy probable, que si me ven en la calle, observen mis pasos mucho más lentos. Y sin estar dentro de una crisis catatónica me mantengo en un estado de casi vigilia sin poder responder a los estímulos externos de las personas que pasan a mi lado, ya sea corriendo, gritando o con gestos desenfundados...
Es que me separo de  los carros que salpican, pitan y frenan, de los choques y los tranques--. y la lluvia no me afecta, por lo menos no de modo negativo. Sigo mi camino sin paraguas, sin periódico sobre mi cabeza. Por cierto, sin mi cabeza agachada y con una sonrisa en los labios.

Es en estos momentos de lluvia que dejo salir a aquella que vive "atrapada" dentro de mi cuerpo, alma y psiquis y que insiste en subsistir, en zafarse.

Para ser sincera, me lleno por lo menos momentaneamente de ansiedad, miedo e incertidumbre... Y mi niña interior me dice que no pierda la calma, que no me deje abrazar por el pánico. Que no es ácido ni veneno, solo gotas transparentes, cual perlas. Es agua!!!. Solamente agua!!! Agua, si!, pero sin escapatoria.

Y es ese el problema! Al tropezarnos con la lluvia, sin previo aviso, no sabemos cómo quedaremos. Pero con suma seguridad, estaremos al final expuestos. Totalmente desnudos, como realmente somos.

Sin trampas, tapujos ni atajos. Si no escapamos a tiempo, si nos dejamos abrazar por ella, el resultado final será el ser auténticos.
No hay de otra. No subsisten ya las máscaras ni maquillajes ni peinados elaborados. .... Ante la lluvia, no hay saco que oculte tu verdadera figura ni faja que no deje al descubierto tu pronunciada panza... Y es que la lluvia se escurre en tí, dejando tus ropas cual guante.

Es un hecho cierto. la lluvia todo lo barre. Todo lo saca, todo lo muestra. Te expone dejándote sin defensas. Tal vez por ello, produce tanto revuelo en aquellos que quedan bajo su embrujo.

Te reto.
Inténtalo. Baila con "ella".
Sorpréndela y acepta su plática.. su compañia...

Que hay que tener valor. Valor del bueno y algo de locura para bajar el paso cotidiano en un día lluvioso cualquiera.
Para no dejarse amedrentar antes sus gotas "limpiadoras de toda  falsedad"....

Que has de quitarte tus tacones, ante el constante riesgo de irte al desmadre si insistes en huir, en correr con ellos.

De nada te servirá si usas Mac, Estee Lauder o Mary Kay... Tus lágrimas serán negras o en el mejor de los casos, de colores varios, cual arcoiris. Con mucha suerte no pareceras un mapache...
No hay blower que un día lluvioso no pueda vencer ni planchado que no pueda desaparecer.
Pero si la dejas fluir, si te dejas envolver dentro de ella, será tu momento de juego, de
liberación y autoaceptación. Puede ser tu catarsis, tu revelación, la respuesta a mil preguntas que solo a tí te interesan.


Momento en el que te ves tal cual eres, y descubres que esa es tu realidad, la cual has de aceptar porque no hay otra opción. No hay m.ás salidas. Todo lo demás es mentira!

Tu otro yo es engaño y falsedad.

Es el juego que amas, en el cual crees y vives inmersa día tras día desde que despiertas hasta que te rinde el sueño.

Es vanidad, ilusión, fantasia. Esa ... mi querida amiga, esa no eres tú.

La verdadera tú es aquella que sobrevive  a la lluvia. Aquella que no huyó. Que no escapó y la enfrentó.

Y si tienes con quien caminar, a quien abrazar, besar y compartir bajo un día lluvioso, sientete afortunada pues con seguridad te acepta y te ama tal cual eres.

Ha visto tus sombras, tus quiebres, tu interior.
Conoce tu susceptibilidad, tus temores y complejos y sigue alli... Continua a pesar de aquello.

Si un día lluvioso caminas agarrada de la mano...confiada, sonriendo, sintiéndote amada... a ese no le pierdas el paso, no lo dejes ir, que no se te escape...

La lluvia pasará. Es transitoria. Más el amor permanecerá...  tras un día lluvioso. 
 

 

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Charcos de agua, lodo y lo demás...

Me encanta caminar sobre charcos de agua.

El caminar sobre ellos me calma, mis pasos se ven fuertes, pesados y sabios más sus reflejos son errantes, deformes y sucios.
No queda marca tras mi andar. No quedan pruebas ni consecuencias de mi oscilante caminar, cual si nunca nada hubiese pasado. No hay errores ni aciertos. Ni triunfos ni fracasos. Soy invisible, dichosamente anónima.

Me gusta caminar sobre charcos de agua o lodo.
Es que pareciese que soy una mujer con poderes sobrenaturales. Camino sobre agua sin ahogarme, sin temer, sin mojarme y sin necesidad de provocar reacciones, drama o desgracia.

Me enloquece caminar sobre charcos de agua, lodo o ambos.
Sobre ellos no es necesario fingir, no tengo que aparentar propiedad, rectitud ni sobriedad, ni siquiera decencia, mucho menos cordura.
Piensan que voy hacia algún lado "importante" y en mi interior.... gozo mi momento lúdico, dejándome llevar por el placer casí infantil que provocan las gotas, el chapoteo, el frío, el viento y mis propios espasmos.


Me vuelvo ociosa al caminar sobre charcos de agua o lodo.
Retorno a mis años de infancia, en los cuales abundaban los olores a tierra, hierba, atardecer y sano ocio, cuando podía estar sucia, desgreñada y al natural sin ser juzgada, cuando podía sonreir sin causa aparente y sin tener que dar explicaciones.

En los cuales no se esperaba realmente mucho de mi, salvo que creciera... y dejara de observar, cuestionar y juzgar lo que no entendiera o no era de mi incumbencia... pero que en realidad si lo era.

Me sosiega. Me apacigua el alma el caminar sobre charcos de agua .

Siento una quietud poco frecuente, anormal, al no poder ver realmente mi sombra reflejada, al perderme en las ondanadas acuáticas cual caricatura mal hecha pero perfecta. Tal cual soy en realidad, indiscutiblemente mal hecha pero definitivamente perfecta.

Se que estoy alli, veo mi reflejo pero no me reconozco y me encanta!!!.

Soy feliz y me confundo con los charcos...

Desaparecen los límites entre los charcos de mis ojos y aquellos callejeros.

Me sumergo. Me abandono y es solo entonces que puedo fantasear a ser quien quiera ser, separándome de mi fachada y olvidando al menos por pequeños momentos, el que Ustedes creen es, mi verdadero yo.




 

lunes, 17 de noviembre de 2014

Si yo fuese gata....


Si yo fuese gata, trataría de eliminar la mala fama que las persigue. Trataría de proyectar humildad, limpieza y confianza.

Idearia proyectos para que los humanos quisiesen recogernos en las calles. Me volvería más amable, menos huraña.... Trataría de sonreir más y cambiaria ese rostro de malicia con la que nacemos.

Desecharia  esa mirada de astuta y desconfiada por la de una gata bonachona, inocentona y acariciable cual peluche.



Que si fuese gata... no dudaría en limarme mis uñas a un tamano "razonable" y con puntas redondeadas. Me haria manicure y pedicure, semanal,  de colores atractivos para "captar" posibles amos.


Eliminaría el "cliché" de relacionarme siempre y en todo momento con brujas de narices puntiaguadas y ropa negra...


Practicaria volverme torpe y "patifloja" para que no me relacionen con escaladas, travesuras, subidas a estantes y todo tipo de  ruindades de las que siempre acusan  a mis congéneres.

No lucharía contra mi propio reflejo. Ignoraría las bolas de lana, dejaría de esculcar las basuras callejeras y me haria amiga de los más pequeños. 

Que si fuese gata, guardaria la compostura durante mi celo evitando revolcarme como una cualquiera desquiciada. Sería mucho más discreta, que lo calienturiente no se note... No despertaría a  mis amos con mis aullidos destiempados.... Sería menos bulliciosa y dramática.... aboliría ese estruendo horrible y chillón, que emana de las hembras al ser penetradas dolorosamente por el pene de los machos. Lo cambiaria por gemidos, suspiros y susurros...... . Que les daría un miembro normal  a los gatos sin espículas que me rasgasen ni lesionaran... También aboliria esa costumbre de juegos previos sexuales en el cual nos muerden fuertemente  la nuca antes de la cópula animal. 

Es que si fuese gata, seguramente no sería precoz.... Esperaría mucho antes de aventurarme a las prácticas sexuales. No tuviese tanta cria, ni tan seguido ni de tanto gato diferente... Escogería mejor.... "Seria selectiva, no ofrecida"... Me inscribiría en control prenatal, leería sobre educación sexual, evitaria andar en malas compañias y salir a la calle en celo sin sentido...

Otra cosa sería que si fuese gata de vida alegre o dedicada a la promiscuidad, llenaria sin dudar los formularios para la esterilización, viviendo por siempre feliz y despreocupada....

Que si fuese gata, avisaría con tiempo a las autoridades las tendencias psicopáticas de un gran número de humanos...ya que afloran desde muy temprano...

Que si lo fuese, acabaría con ese sonido etéreo, extraño, constante... ese ronroneo macabro que asusta a los humanos que se atreven a pesar del mismo a dormir conmigo..

Me pondría tacones o tacos para hacer ruido al caminar, y no espantar con mi sorpresiva y siempre silenciosa llegada.

Si fuese gata, cambiaría tantas cosas!!!.

Buscaría la estabilidad dentro de un cálido hogar.
Saldría de las calles, de sus peligros y tentaciones, y practicaria la monogamía... o por lo menos, cual humana, fingiría hacerlo.

Entretanto, y toda vez que gata no soy, sólo me queda imitar su peculiarmente elegante modo de caminar.

No me queda de otra, solo aspirar con soñar y practicar con mis tacones altos lo embriagadora, seductora y letal proyección felina al andar...


ay si yo fuese gata....  que  si lo fuese.... dejaría de ser altiva y orgullosa, me pondría en dos patas... y soñaría con ser humana.
Con ser humana, una vez más!