jueves, 12 de febrero de 2015

Del amor y sus extrañezas

Y le amo tanto, que me duele el pecho.

Aqui estoy.  Resignada a mi suerte...
Heme aquí entregándome una y otra vez hasta el límite de mis fuerzas, sin motivos reales, solo por el placer del sí.

Dejándome abrazar por la llama embriagadora de sus manos, que me llaman, que me invitan a amarlo. Sabiendo que no debo, que no es bueno, que me acabo con cada avance suyo.
Que cada momento que paso a su lado es un tiempo muerto, sin cabeza ni pies, sin futuro alguno.

Pero sigo aquí, atada a él... sencillamente enganchada a sus ojos, atrapada por sus manos, por su miembro, su espalda y sus abrazos. Por el enigma que resulta ser su mujer. Por sentirme la "elegida", miserable pero escogida... Algo he de tener que le interesa.



Por ello estoy con él, porque me acepta, me toca, me domina, me enerva y con todo ésto me basta. Todo en él me encanta. Aunque no debería porque con cada entrega, me rebajo, me humillo y me espanto. Absorbida por él en su totalidad. Siento como desaparece mi esencia, me degrado. Dejo de ser Yo para convertirme en lo que quiera que sea para él... para sus propósitos insanos.

Creo que me ama, aún sabiendo que no puedo recibir lo que carezco y no entrego.
Cada beso suyo, cada palabra me rebaja, me desarma, me empuja a un espacio sin tiempo ni lugar... Me desorienta, me obnubila.... la conciencia y mi dignidad se van de paseo junto con mi confianza.

Dejo de ser yo, para convertirme en un poro más de su piel. Soy toda suya, a sus anchas. Sin temores pero también sin esperanzas.

Conocedora que nada va a cambiar, y aún así me quedo, le espero y me entrego... oliendo a sexo y a podredumbre, por que él es eso y mucho menos... Pierdo yo, gana él.... Nada entrega y a pesar de ello sigo aquí, a su lado, sin entender los motivos o el porqué.
El porqué siempre vuelvo.... siempre lo recibo..... lo sueño..... lo acepto.... Y se repite el ciclo, una y otra vez, en descenso estrepitoso, ruin, descabellado, sabiendo que mientras más tiempo pase a su lado peor será el desenlace y aún asi, con mi estupidez a cuestas insisto, me arriesgo.

Le amo tanto que me duele el pecho.
Lo acepto. Estoy enferma y lo entiendo.
Entiendo que él sea mi cura y también mi fatalidad. Nada puedo hacer para cambiar este hecho. Es el embrujo de sus manos o tal vez lo despiadado de su ser que me llama a entregarme una y otra vez, sin recelo, sin medidas, sin medir las consecuencias de mis actos... Las habrá pero después veremos eso...

Ahora solo me concentro en él, en adivinar sus requerimientos, en complacer su ego, en dejarle en claro que soy toda suya, sin que me importe mi bienestar, mi salud o mi propio tiempo.

Y espero que me suelte, que me deje ir. Espero poder liberarme de esa hambre que provoca en mí.
Yo no podré. El tiene que soltarme... Estoy en una prisión sin puertas, barrotes ni candados. Sin cerrojos y de haber una llave, se perdió en el tiempo, hace tiempo atrás y no lucho por encontrarla porque no quiero!

Sigo aquí, solo sometida por el embrujo de su halo, maligno, perverso, inquietante que me llama a dejarme seducir y seguirlo sin atisbos de verguenza o respeto.... Me denigro a su lado y lo sé.  Me pierdo... Es la parte más humillante de esta historia. Saberme ilusa y perdedora desde la primera letra que tecleé...

Pero así, tal cual, son las cosas. No se pueden cambiar. Huelo a sucio, a cloaca, a ese tipo de agua residual que espanta y que atrapa, llevándose todo a su paso, lo bueno, lo malo, lo decente, lo inservible...

Y heme aquí,  obsesiva como siempre, como es mi terca costumbre, amándolo tanto que me duele el pecho.

Tal vez sofocada, casí sin poder respirar, por la excitación y el miedo que me produce estar a su lado. Tal vez por que se lo peligroso de la situación. Tal vez porque al igual que él, carezco de alma... Solo ésto justificaría tanta corrupción....  la ausencia del corazón, que me robó desde el primer momento que me topé con sus negros ojos aquella noche de invierno frente a su casa....


Y no pretendo dejarlo. Eso lo tengo claro.
El no pretende soltarme. Eso es lo que da espanto.
Sabiendo que perderemos, aquí estamos...
Dándole vuelta a las páginas de nuestra historia retorcida, sabiendo que en el fondo terminará mal... dilatándola lo más que podemos, perdiendo nuestro tiempo sabiendo que no seremos felices para siempre... pero que puedo hacer para evitarlo?.... si es que lo amo tanto que me duele el pecho.... y mientras más lo amo, sigue inexorablemente creciendo el vacio en mi.

viernes, 6 de febrero de 2015

En mi mundo paralelo...

     Siempre he soñado que soy inmensamente feliz en un lugar inexistente.  Un sitio que habita, muy calladamente, dentro de mi mente, en el cual no me siento agredida ni cuestionada de modo constante.

Es un espacio en donde no hay que demostrar sentimientos que no se sienten o regalar sonrisas o abrazos por que sí.....

No  existe el aparentar, las comparaciones ni "el yo te lo dije". Todos estos "costumbrismos sociales" se cambiaron, por lo menos en mi mundo, por la transparencia.
  
Es, también, un ambiente sin tiempo, gravedad ni señalamientos.

En este sitio solo se vive "el presente" y no existe la ansiedad ni el peligro. NO se piensa de más. Las ideas galopantes en las cabezas, torturando día y noche, no existen.

En este, mi mundo, todos sabemos que nuestros días siempre son "el hoy" sin tener nunca que voltear la mirada y agachar la cabeza con verguenza por los recuerdos divisados a lo lejos.

Y si te digo que te amo, te soy fiel y soy feliz, es en "el presente", es en este preciso momento. No se espera ni se exige más, porque no hay nada más que esperar.


Tampoco hay "memorias, anuarios o resumenes" que engruesen el ego de otros cuantos, recordando triunfos o victorias pasadas, sin valor actual.... No existen los mañanas ni los "ayeres". No se narran glorias ni fracasos. No hay cabida para el arrepentimientos ni la nostalgia.

Es un mundo "democrático" en el cual todos valemos por lo que somos hoy, sin caretas ni photoshop. Sin ensalzar indecorosamente lo que no lo merece. Nadie es más ni menos que los otros. El "protagonismo y la taquilla" desaparecen.

En este mundo, nos renovamos cada 24 horas, y procuramos que este día sea el mejor, el más productivo, el más saboreado, el más feliz... ya que somos conscientes que no tenemos segundas oportunidades. Lo que se vive, no vuelve. Lo que no se aprovecho, no vuelve.

Y nos levantamos tempranito, al despuntar el alba, a disfrutar los primeros rayos naranja del sol, el frío de la madrugada y el alboroto de los pajaros ociosos, con ganas de aprovechar las horas al máximo. Y al caer la noche, nos rendimos a Morpheo tardísimo, contemplando las estrellas, la destellante luz azulada de los cocuyos y sintiendo la suave brisa en nuestras espaldas.

Irónicamente, en este paralelismo, hay tiempo para todo. No hay presiones ni apuros. No existe la fecha "tope" porque todo se reduce al "hoy". Imperan simplemente el orden, los anhelos a corto plazo y la  sinceridad. Hacemos lo que decimos. Y decimos lo que hacemos.Cumplimos nuestras promesas...


Soy tan soñadora, loca e ingenua que en mi mundo no existe la mentira. De ningún tipo, ni la "blanca" ni la "perversa"... Que las mentiras no tienen colores. Son mentiras y punto!!!

Sería inútil mentir, aun cuando reconozco de modo sincero que a lo largo de mi vida he hecho uso compulsivo, casí indiscriminado de la misma. Y es por ello que me gozo mi mundo "sin mentiras" ya que en éste no existe nada que "encubrir" ni errores que ocultar, ni excusas que inventar. De hecho, ni siquiera el maquillaje existe y los cirujanos plásticos es una profesión que nunca existió, por resultar completamente innecesarios y de mal gusto por lo absurdo de su meta, transformar lo natural en ficticio.

En este sistema de cosas, todos nos decimos las verdades en la cara, tal cual es, sin suavizarla o dilatarla. Sin necesidad de usar  "pausas y silencios dramáticos" como ocurren en las novelas y mucho menos, una banda sonora que nos produce un sentido de "alerta y suspenso" como sucede en el cine...

Y, debo aclararlo, afortunadamente la ausencia de mentira en nuestras interacciones no produce resentimientos o enemistades, ni proliferan traumas o bajones en la autoestima, sino todo lo contrario: Hay en el ambiente un profundo sentimiento de agradecimiento y tranquilidad por la sinceridad desplegada... Los malos entendidos son cosa de otros mundos, no del mio...

Es un mundo sin dobleces, sin insinuaciones.  No hay "segundas intenciones ni ases bajo las mangas de nadie" . Los psicópatas y los mitómanos no existen, mucho menos los paranoicos. Estas patologías no tienen razón de ser.  El temor se disipa y la infelicidad también. La confianza es la base "real" de todas las relaciones.

Las indirectas no caben y las suposiciones se van de paseo. Nadie necesita utilizar el sarcasmo y mucho menos, la ironía. Los humoristas son consejeros, gurus y guías espirituales ya que sus chistes siempre se han basado en la verdad.
   
Aquí existe la posibilidad de visualizar los rostros y los cuerpos con rayones, expresiones y cuentos. Llenos de letras, de historias completas escritas en desorden, en una especie de explosión, pero con mucho sentido para mí.

Todos nos mostramos tal cual somos. No hay nervios, miedos ni recelos. Todo discurre sin sobresaltos, en la seguridad de que no hay nada que esconder, sin pensar que el otro usará en nuestra contra la información compartida, el defecto expuesto o los problemas y errores sufridos.

Somos más humanos. Estamos más dispuestos a abrirnos al "otro". Las defensas caen y los puentes se extienden por doquier. Las reuniones son amenas, largas y transparentes ya que nadie compite con nadie intentando "ser mejores" o más felices o más atentos y encantadores... Se es lo que es sin disfraces ni distracciones.

En mi mundo sabemos con certeza extrema donde no nos quieren, adonde no ir y de quien cuidarnos o alejarnos. Nuestra esencia, nuestro pensamiento se ven en la piel, en los rostros. Cual poros expandidos por lo que no hay engaños y de haberlos, todos lo sabemos y estamos advertidos..

En fin! Este es mi mundo paralelo, al cual invito, una que otra vez, a mis cercanos. A mis amigos, o al menos eso espero y creo que son... Y les abro mi puerta pesada y con cerrojos oxidados, los invito y acompaño en el recorrido del mismo a riesgo de que se decepcionen, se espanten y se alejen de mi. Pero es que no entiendo otro modo de vivir...

Por lo pronto, y sintiendo que me explaye en demasía, me retiro a dormir... no porque quiera o me venza el cansancio, sino porque cuando cierro mis ojos puedo tocar con la yema de mis dedos esa falta de tiempo, gravedad y señalamientos... y soy feliz, de a momentos, de a poquito, Hoy. Aqui. En mi mundo. En mi mundo paralelo.

miércoles, 4 de febrero de 2015

La niña se siente diferente, su vida lo es.

Cae la noche. Y junto con ella, la temperatura, los movimientos, las intenciones y las defensas.

El panorama cambia, los pensamientos y deseos también. Surgen en algunos, inquietudes y motivaciones impensables.

Una vez sucede, todo es diferente... aún cuando no se admita su ocurrencia.

Un nuevo día se avecina. Pero para la niña, en la oscuridad de su habitación, la sensación ya conocida de incomodidad y peligro sigue siendo la misma.

La casa está en silencio. El tiempo se  paraliza, transformando el ambiente familiar circundante en un panorama denso y premonitoriamente triste.
Todos duermen, o al menos, eso es lo que algunos aparentan dentro de la oscuridad y su silencioso seno.

En tanto a otros, la noche, sus sentidos enervan, cual depredador.

La niña, gacela frágil, sin escapatoria y resignada a su suerte, solo trata de adivinar dónde sucederá el primer sartazo certero de aquel, su rutinario visitante nocturno..

Esa extraña sensación la envolvía.  Nuevamente.... La anticipaba... Era esa misma sensación de saber que "eso" que teme y no espera, pero que se sabia conocedora,  aún no queriendo que suceda, lo hará... inevitablemente sucederá.

Es contradictorio, pero el saberlo, en lugar de generarle miedos o ansiedad, la llena de una  tranquilidad malsana rayando en un conformismo absurdo y fatal. Se tranquilizaba pensando que luego del caos, vencido el asco, vendrá un buen momento. Un periodo largo, consciente, de calma, en el cual la dejará en paz. Una tensa calma pero calma en sí.... le pedirá perdones con la mirada, con un silencio cómplice sellarán una vez más su secreto y se alejará de ella... por un tiempo. 

Pues allí está la niña, como antes lo habia hecho, esperando ese momento.
Momento conocido, repetido, hartamente vivido.

Sin saber si dormir y dejar que el espanto de sus dedos esculcando su cuerpo la sorprenda.

O esperar, consciente, recogida en posición fetal, escondida bajo sus sábanas, rogando que su suerte de un giro y cambie.

Desde que se iniciaron estas visitas nocturnas, la niña se siente diferente. Su vida lo es, por tanto sus  emociones también.

La diferencia es que mientras los demás duermen,  posiblemente sueñan o tal vez, tengan pesadillas... En tanto, ella despierta... teme. Y cuando duerme, sufre y teme aún más ante la expectativa de poder despertar y encontrarse igual o peor que la noche anterior, con el mismo peso sobre ella, soportando el interminable y tosco vaiven y cargando en sus pensamientos, el recuerdo de esta sensación incómoda una y otra vez.

La diferencia es que mientras otros tienen pesadillas que ocurren en sus mentes. Las de ella ocurren en su casa.
Muchos tienen pesadillas al dormir.  Ella, en cuanto abre los ojos.

Varias pesadillas, luego de una caida al vacío, terminan de golpe, súbitamente al despertar. Las de ella, recién empiezan. Las de ella si tienen unas manos de adulto que la atrapan... y que se niegan a soltarla.

Es solo una niña.  Y dentro de un mundo de adultos, tan cercanos a ella, se siente cercada, pero sola. Confundida, sintiéndose culpable, descuidada y sucia dentro de una jaula inexistente de la cual no sabe cómo ni cuándo salir.

Pensando que es producto de sus fantasías infantiles, que son terrores nocturnos, que tal vez son inventos de una mente trastornada o de una pequeña inestable y problemática que siente cada vez más cerca a su amigo "imaginario"...

Casí creyendo que lo provoca y  lo merece por ser una niña "fea, terrible y mentirosa".

y sigue a la espera... con sus cinco sentidos a flor de piel, inquieta, alerta.

Escucha sus pasos, distantes, bajitos, constantes... Cada vez más cercanos, asfixiantes...


Percibe su presencia difusa, etérea pero real...

Siente su respiración encima... jadeante, presurosa. Su cuerpo acomodándose junto al de ella. Demasiado cerca para poder ser ignorado. Para pensar que está soñando... o que es una inventiva de su precoz imaginación.


Está ya alli. Sin distancias. Con ella, susurrándole al oido frases inentendibles, indescifrables pero cargadas de apuro y ansiedad...

Se cohibe. Se encocha como siempre. Se cierra... pero él permanecerá allí por un buen tiempo si no se porta bien. Si no coopera. Es una buena niña. así que espera..."instrucciones".... Dependiendo de sus movimientos... ella espera...

Pero esta noche será diferente.

Ella pondrá de su parte. Participará.  Nada pierde.
Mucho gana. Cuanto más rápido suceda, será mejor, tanto para ella como para él...

Siente como sus grandes manos recorren su cuerpo, mientras le lamé su oreja derecha...ordenándole que se "de vuelta".

Esta noche, le dará lo que pide, sin quejas ni lamentaciones. Sin resistencia.

Solo necesita ponerle cara a su visitante nocturno. Solo eso, y saber que no son sueños, que el dolor es real. Que el ardor y la humedad no son inventos. Que el olor nauseabundo y el miedo que la acompañan, lo trajó él a su vida desde su primera visita.

Solo necesita voltearse y darle rostro y vida  a la sombra que constantemente la visita, que se mete solapadamente en su cama...

Un giro rápido. Frente a frente. En la oscuridad, dos cuerpos. Uno pequeño que no tiene oportunidad ni la más mínima defensa ante el otro, que pesa cuatro veces su tamaño.

Y se deja  hurgar, guiar. Instruir... Se deja acomodar bajo aquel cuerpo sudoroso y pesado, sacando a su requerimiento y dejando ver sus pequeñas manos. Antes protegidas debajo de su almohada... Su visitante quiere sentir sus manitas acariciando su espalda...

Él toma impulso hacia atrás. Le arranca de un jalón sus sábanas, subiéndole presuroso su pijama... Ella lo espera... con sus ojitos cerrados, solo espera que él se dejé caer...

Y espera, sus movimientos, su peso... el conocido y doloroso vaiven...

Hoy se siente diferente. Su vida lo es, sus emociones, pensamientos y reacciones también...

Se deja caer sobre ella.

La niña observa con horror el trastabilleo de su visitante, quien sin saber a ciencia cierta que ocurrió, cae sobre ella. Ésta, sin poder moverse, grita por el peso asfixiante que la sofoca, por la humedad caliente que la salpica...

Hay luces, gritos, llanto, abrazos y ayuda.

Su visitante nocturno yace inerte. De la mortal herida aún brota con fuerza chorros de sangre que se escurren sobre el filo y la empuñadura del cuchillo liberador, encharcándolo todo.  Salpicando las paredes por doquier, dándole permanencia y existencia a lo ocurrido...
Segundos atrás, la frialdad resbaladiza  y traicionera de un filo metálico era lo único que separaba el  pecho de la niña de su cuello varonil. Aquel cuchillo de cocina, el más grande que ésta  pudo conseguir y que sostuvo con firmeza hasta que sintió como se lo enterró en lo profundo de la garganta ...

No eran pesadillas, invenciones ni fantasías de una mente infantil...

Ahora la niña se siente diferente. Su vida lo es.

Ya no habrán visitas... ni susurros....
Desaparecerán los dolores, temores y lamentaciones... al menos, eso piensa la niña....


Sus emociones y reacciones se sienten diferentes... Su vida lo es.

Una vez sucede, todo es diferente... aún cuando no se admita su ocurrencia.

    

  

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lunes, 26 de enero de 2015

El Bon bon bum

Con su bon bon bum en la mano salía a "cazar" o a ser la "caza" en espera de un afortunado a quien seducir o algún ocioso que quiese desbordarse sobre y en ella.

Desde que tomó la decisión de separarse de su mal llamado marido y abandonar el cuarto "conyugal", poniendo distancia entre ella  y aquel que le mentía, su mundo dió un vuelco vertiginoso y en descenso, de la libertad que siempre tuvo al más puro y descarado libertinaje.

Es cierto, como toda mujer separada y de "cierta edad", supuso que tendría un cambio de vida y  romances en demasía, pero nunca que se convertiría en un ser tan desvergonzado y promiscuo, con dos, hasta en ocasiones tres compañeros sexuales en su rutina diaria.

Y como todo en ella, se inició en esta vida alternativa de modo excesivo, desquiciante, sin control... dejándose caer de bruces sobre este su nuevo tipo de malsana adicción.

 Con una hija que mantener, criar y atender, se dedicaba a su sexualidad a ratos, inicialmente cuando "se podía y hacia espacios", pero una vez inserta en la función se hundía en ella, sin frenos ni miramientos de ningún tipo. Sin analizar peligros, riesgos, consecuencias o bajas ....

solo con una meta en su entrepierna, gozar hasta más no poder sin detenerse a pensar en el nombre de éste o de aquel.

Si estaban frente a ella, por algo sería.... algo querrían...  para qué más? Para complacerse mutuamente como solo una adicta al sexo, recién descubierta, podría hacerlo.


Es una mujer con suerte, pues siempre la ha tenido...

Nunca sola. Con protección o sin ella.
En compañia de su bon bon bum rojo. Ese juguetito pegajoso que tanto le apetecían a ella y a sus amantes, con el cual  iba conquistando cuerpos y jugándose la vida...así va ella con su azarosa agenda a cuestas y cada vez más enredada.        
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Dejándose amar donde cayese la oportunidad, iniciando en moteles, cuartuchos, pensiones de cuarta y degradándose cada vez más, donde la circunstancias y las ganas chocaran...

"levantada" y penetrada en oficinas, baños públicos, carros de desconocidos, paradas de buses, callejones, detrás de palmas y entre el follaje del patio de la vecina aquella de la cuadra a la cual no soporta...                                                                                        

Y de este modo, con su bon bon bum recorre los cuerpos que posee, penetra sus excitados orificios naturales y se humedece los  labios maquillándolos con su pegajosa y olorosamente húmeda sustancia....
creyendo que solo así venga el engaño de su marido quién siempre la dejaba abandonada en la esquina de la casa como un mueble más y asi poco a poco, saltando pechos, lamiendo cuellos, arruñando espaldas, dominando penes, consumiendo labios y conquistando orgasmos, dejó de llorar, de sentirse menos, aún cuando ésto era lo que realmente ocasionaba, un mayor sentimiento de minusvalía y pobreza emocional.

Como si no pudiese caer aún más bajo, cínicamente empezó a llevar a sus amantes a su propia casa, en ausencia  de ese que se hacia llamar su "marido" y mientras su niña dormía, se dedicaba al sexo de modo aberrante, de las formas más esclavizantes y desafiantes sugeridas por sus amigos, sin nombres ni presente.
Desconocidos en realidad.

Ya no los buscaba, solo llegaban!. Su fama la antecedía: la que todo lo permite, la que más embestidas soporta, la que besa con sabor a "fresa" y hace maravillas con el "dulce rojo" aquel que siempre la acompaña y que la mantiene azarosamente ocupada.  

Y entre uno  y otro amante, en el torbellino de sus citas clandestinas, entre matorrales, casuchas y su propio hogar, se mezcla con cuerpos sudorosos sobre y bajo ella. Doblemente penetrada, por diversos falos y su invitada especial, su chupete rojo. El bon bon bum que se ha convertido en su sello indeleble...

y entre cansancios y maromas, ajetreos y maltratos, totalmente utilizada salta en cada esquina que le apetece y se vuelve descuidada...

Se distrae, se olvida de aquello realmente importante... de su hija y sus cuidados... cada vez más inmersa en pasiones desenfrenadas, sucias, anónimas, que la dejan deshecha y estropeada.

Cansada, se duerme...
Ajena al mundo que la abraza, cree que todo está en control.

Ella sola se engaña. Inmersa en el supuesto amor que siente por su hija, en su mundo de gazmoñería,  cumpliendo en su trabajo de día y rogando que llegue la noche para desenfrenarse.


Fingiendo ser lo que no es.
Dejando cabos sueltos, lugares sin limpiar, regeros por doquier... Salpicando a otros por su actuar. Olvidando en la escena su eterna compañia, su juguete rojo. Su bon bon bum querido, utilizado por ella y sus amantes en sus juegos eróticos y ahora hace un día "extraviado"...

No recuerda si se lo llevó alguno de sus amantes. Mucho menos si lo botó. Lo cierto, no aparece su compañera, su confidente, su vibrador personal... Su tan conocida y chupeteada bolita roja, aquella que se lleva a las mil maravillas con sus labios y su vagina...
Ni modo! Lo olvida. Probablemente se gastó en su úlima diversión...

Sucia, culpable, sorprendida y expuesta, asi se sintió. Absorta y confundida por su pérdida, despierta de su letargo, espantada, avergonzada... al escuchar a su pequeña hija quién le suplica " ¿Mamí, me podrás comprar otro bon bon bum? que el que  encontré en la sala ya se me acabó y me encantó"...

Sucia, culpable, sorpendida y expuesta, así se sintió...

Ya habrá tiempo para sentirse miserable o responsable... Ahora a limpiar su desastre.... a ordenar sus prioridades, ya que las tiene pero las habia olvidado...

    Es tiempo de pensar en la niña, en preservar su salud, conservar su inocencia y abandonar a la sucia mujer en la que se ha convertido. 

jueves, 22 de enero de 2015

La cita.

Luego de tantas negaciones, vacios y distancias entre ambas, decidió enfrentarla.

Nerviosa e inclusive apática se preparaba. No era algo que deseara hacer, pero "tocaba". Ya no podía dilatar este asunto. Sabía que no sería fácil enfrentarse a ella, mucho menos soportar tenerla tan cerca, sintiendo aún tanto dentro de sí. Pero debía hacerlo!

Y es que una mezcla de orgullo, amor propio y curiosidad rondaba su cabeza... por pura dignidad iría. Se sentaría y escucharía, con todos sus sentidos a flor de piel, todas esas verdades que según "esa mujer" tenía por decirle.

Al trago amargo, pasos largos!!!

La preparación fue tortuosa, lenta e inquietante. No sabía que ponerse. Si total, todo  le quedaba mal!. No en este día específico, sino siempre....Deseaba dar la mejor imagen de si misma, atraerla, de hecho, seducirla, pero en el fondo se sentía insegura, fea, poca cosa y lo peor, errática!!!...inmersa en un bache del cual no sabe salir sin la ayuda de "aquella"...


Sabía que con seguridad sería un mal momento.Se atrevería a  apostarlo con cualquiera, pero por lo menos, acudiría. A pesar de ello, estaría alli.

Que no se dijese que tuvo miedo, que evitó dicho encuentro. Acudiría a pesar de todo, radiante cual reina. Cubriendo cualquier detalle que delatase sus imperfecciones, dibujando su mejor sonrisa. Aquella practicada infinidades de veces y que a todos engaña e inclusive a un par enamora. Que la hace brillar aún cuando por dentro todo en ella es oscuridad mezclada con una inseguridad galopante.

Se apresuró. Recordó lo puntual que era "aquella" y no la deseaba hacer esperar. No hoy.

Corrió a la cita, con el corazón en la mano, llena de expectativas y con un sentimiento premonitorio de pérdida, de inevitable derrota.  

Convencida que tal vez volvería sola y deshecha, pero era mejor la certeza de saber ... de conocerse perdedora, que aquella incertidumbre silenciosa que la volvía loca desde hace algún tiempo.

Entretanto, pensaba en sus posibles argumentos de defensa. En qué diría cuando se sintiese mal, cuestionada o juzgada. En cómo saldría airosa cuando aquella mujer intentase humillarla al sentirse superior a ella o peor aún, burlarse de sus tan obvias debilidades, inseguridades y defectos. Se conocían bien, de hecho, en exceso. Sería fácil lastimarse si se lo proponían o si se descuidaban. Podrían destruirse en segundos al escupirse en sus caras sus sendas verdades o sus más vergonzosos secretos.

Pensaba que esta situación era realmente injusta, absurda casí perversa y que la vida, sin motivos, se había ensañado contra ella..

Contra ella que siempre la cuido, al punto de no perderla de vista!  Nadie la conocía más ni mejor que ella. Se entregó de manera profunda, sin cuestionamientos. Solo se dedicó a apoyarla, a ser su sombra fiel, aún más alla de la oscuridad...y...  la amó, de hecho aún la amaba con todas sus fuerzas... Aún sentía esa necesidad de besar cada paso que daban sus pies...

Tal vez, fue precisamente el amor, el dárselo en demasía que lo arruinó todo... Se sintió adorada, única y tan segura de si misma, que ahora, empoderada, solo pensaba en volar, en huir de ella... en alejarse, dejando todo cuanto las unió atrás.                 

Ella lo evitaría! Quería atraerla una vez más. Esta sería la definitiva! Sin dramas ni coacciones.  Ya no habrían más intentos, chantajes ni ruegos.

O regresaba con ella o derrotada con las manos vacías...

La seduciría de manera tal que no pudiese escapar más.

La haría entrar en razón, le recordaría que ellas dos realmente son una.

Una sola historia. Un solo caminar. Un solo sentir...

Que son ambas, unidas, un solo ser infranqueable, indisoluble! Como antes, cuando rondaba el caos y el amor: permanentes, continuas y eternas.

Si insistia en dejarla, y solo en el peor de los casos, aniquilaría su esencia, degradándola... Sabia muy bien cómo hacerlo... Anteriormente le había resultado.

Entonces se atrevió a soñar: "Todo volvera a ser como antes", Afirmó, intentándo convencerse que así sería.

En definitiva, esa era la única esperanza que le quedaba!. Convencerla. Conquistarla. Manipularla.

El punto cierto es que era de ella. Es lo único que importa, que sabe y por lo cual lucharía sin ningún tipo de racionalidad. Como siempre! Como habían actuado juntas en todo momento, con pasión, con exageración y sin diques a los cuales aferrarse, sin importarles el qué dirán. 

Acudió a la cita.
Lo vaticinó y no erró: Ya ella la esperaba con su inseparable taza de café, a medio llenar, con más leche que aroma... Confiada, tranquila, desenvuelta... Se veía deslumbrante, con una seguridad extrema. Serena, radiante. Podría decirse, feliz!!! Feliz, sin ella.... y le dió celos, rabia, envidia.... Se frustró al verla así, tan lejana, imponente e inalcanzable... segura de sus nuevos pasos, pero sobre todo y a su pesar, sin ella!

Se saludaron de modo social. Qué más da!  Ella tímida, temorosa... ansiosa de escuchar nuevamente su voz, observar sus gestos, tocar su piel... de estar realmente dentro de ella, como antes, cuando eran solo una esencia y se pertenecian.
Lamentablemente de "aquella" no sintió ningún tipo de reacción a su favor. ¿La habría olvidado?
No hubieron abrazos ni caricias ni miradas de lástima o compasión.

"Aquella", otrora dependiente, ahora lucía desafiante, segura y altiva. Y si ésto pareciese poco, se atrevió a indicarle que guardase silencio y solo se limitase a escuchar... Que tenía mil palabras por decir y no repetiría absolutamente nada.

Solo existía en aquella determinación... 

Y se observaron detalladamente y aprovechó para recorrer de manera asustadiza cada centímetro de "aquella".  Repasó su cuerpo, sus  recovecos y montañas, lo profundo de sus ojos, lo delgado de su espalda hasta llegar a las ciénagas insospechadas de su alma.... Presentía que sería ésta la última vez.... que no volvería a perderse en sus hondanadas nunca más...

Y obedeciendo se sentó frente a "aquella". En silencio.  En espera de lo que sea, un gesto de lástima... un suspiro de nostalgia... la despedida temida. El desenlace no deseado.

Y la escuchó con temor... negándolo todo y con dolor empezó a caer en cuenta que ya no la querían. Que la alejaban... Que su historia llegaba a su fin. Que aquella había decidido unilateralmente  cambiar de dirección y no caminar más a su lado. No la llevaría ya de su mano. De hecho, la despreciaba  con una fuerza hiriente. La desconocía! Aquella, antes complaciente de modo enfermizo, hoy la negaba con vehemencia!

Y siguió allí, en silencio, absorbiendo el recital de sus absurdas razones. Múltiples, casí infinitas.... del porqué la dejaba, del porqué abandonaba su relación sin ningún tipo de duda o lamentos...Sin cabida a vacilaciones!

En silencio escuchó aquello. Aquello que le destrozó el alma.
Sentada frente a "aquella" que amó y hoy la deja, que  la abandona a su suerte...

En silenció continuó, sin defensas, sin nada que decir... Observando como "aquella" que amó se aferraba a la vida con otros ojos, con nuevo enfoque: perdonándose, amándose y regodeándose en la ahora desconocida  mujer que le atraía... revelándole el nuevo tipo de mujer que quería en su vida y en la cual, ya no estaba incluida ella.

En silencio, se desvaneció... No hubo necesidad de irse... Ya no era bienvenida ni deseada, mucho menos esperada... así que se convirtió solo en humo... sin peso ni forma... perdió su fuerza. Se esfumó su presencia...Sencillamente desapareció al no sentirse necesitada.

Se desvaneció, solo por la fuerza de una decisión dilatada por años, observando a "aquella" a quien amó...

"Aquella", quien junto a sus divagaciones, recuerdos y secretos, acompañada solo con una taza de café, continuaba con su monólogo interno, solapado, discreto... y que con voz bajita y el cerebro abierto fue dejando atrás a la mujer que antes era y a quien también amó...dejándola atrás... Quedando fraccionada.

Ahora partida en dos, siendo sólo la mitad de la que fue ayer.  Solo la mitad, si.... pero más completa que nunca, más liviana y menos complicada.


miércoles, 14 de enero de 2015

De esa que fuí ayer.

He notado que aún cuando mi esencia sigue intacta,  mucho de aquella mujer que fuí ayer ha desaparecido.
Tomo vuelo para mi bien y espero que para siempre, para no volver...

Evolucioné aún cuando siempre creí que sería imposible. Debo reconocer que lo peor emigró a otros mundos desconocidos.

Sin previo aviso ni intención, fuí dejando atrás todo lo viejo, las mañas, las excusas, las ideas sin fundamento y un poco la terquedad... eran baratijas de todo tipo, cual señales o pistas en el camino, que espero nadie recoja   y mucho menos tome como ejemplo.

Eran personas, situaciones, sensaciones, emociones e ideas, sobre todo "ideas" que eran mi tratado, mis máximas creencias sin las cuales pensaba no podría vivir. Que siempre creí, de manera ciega, me hacian todo mucho más fácil, y ahora recien me entero por mi propia cabeza que eran un calvario auto inflingido, que me causaban realmente una dolorosa  y certera muerte, pero que insistia en ver como mis antidotos o mi salvación..

He renunciado a personas que cargué, si! que cargué de modo explícito. Lease de modo literal.

Personas cuya única satisfacción era hacerme mal...  y bueno, en mi defensa solo puedo afirmar que  mi único orgullo puede ser que lo que hice, sea lo que sea, fue de buena fé y con buena intención...

También dejé atrás casi sin darme cuenta amistades que eran como la bruja aquella de nariz respingona y sonrisa burlona que siempre estuvieron alli para recibir mis favores y a cambio, ellos me entregaron mesquindades, ruinmente maquinadas como la manzana envenenada... preparada con cuidado para mí con la única intención de hacerme daño.

Y todo ese tiempo, de modo irónico, me sentí tan feliz! Dios guarde!, feliz.

Lo escribo y no lo creo!

Rodeada de mentiras, hipocresía, envidia y sobre todo, mucha maldad. 

Cercada por lobos, quienes me arrullaban, con canticos embriagadores de sirenas, con los cuales me sentia totalmente protegida, segura y cuidada, sin saber que si, en efecto, me encontraba rodeada de ellos pero solo para evitar que me llegaran buenas personas, cerrándome puertas, para preservar su propia existencia, para seguir chupándome la sangre y perpetuar así, mi aislamiento.
Tiempo perdido. Ese ha sido, tal vez,  mi peor derrota en la vida. El bache más grande en mi camino.
Entregar mi tiempo a quienes no lo merecían recibir. El transformar en años, meses, días y horas mi presencia a personajes que no valían un suspiro, mucho menos medio minuto.


¿Cómo se puede estar equivocada tanto tiempo?... aún desconozco la respuesta, solo se que existe el mal y queYo dancé con él. No una sino muchas veces. Varias melodias en diversos escenarios con diferentes bailarines en distintos tiempos, con coristas contratadas para tal fin... embelezada, obnubilada, ciega por decir lo poco.

Tarda pero llega... un golpe de luz  que te aturde y te aclara el panorama...  y ahora con mi nueva óptica me espanto de aquello!

Me espanto de todo lo malo que ahora desprecio y que con asombro y algo de verguenza, desconozco el porquè me atraían tanto... el porqué no podia desprenderme de ellas.

No me canso de voltear la mirada, sobre mis propios pasos, recorriendo el pasado, para  caer  en cuenta con mucha verguenza y valentía a la vez, lo equivocada que siempre estuve.

No por falta de inteligencia ni de malicia, sino por una especie de miopia emocional y falta de amor propio, las cuales no me permitían ver con claridad quién era quien, provocando que confiase en quien ni la propia sombra le seguia.

 He aprendido que en la vida hay momentos en que tu mente se va de paseo y tú dejas de ser tú. O por lo menos, tus actuaciones son todo lo que no quisieras para ti!

 Y allí estas pues,  lastimándote una y otra vez, metiendo tu dedo con uña sin limar en tu propio espacio de dolor, sin ayuda de nadie, salvo tu propia estupidez... y como si fuese poco, sales al mundo sin brújula, colocándote un gran antifaz, grueso y pesado, que no te permite saber la dirección en que van tus pasos.

Y desconoces donde estas, hacia donde vas y en definitiva quién eres o qué deseas para tí.....

Totalmente a la deriva, ciega,  empeñada en que sabes lo que haces, sintiéndote sabia, poderosa y acertiva, rodeada de aquellos que desean tu bien y te gritan desde la orilla "hacia ya noooooooooo", "Regresa!!!. Frente a ti hay un abismo!", "ya no des un paso más en falso".... y decides ignorar con plena conciencia esas voces, sabiendo que nadie se salva solo y que tú no serias la excepción... Con el resultado que a nadie asombra, salvo a tí... y te molestas e insistes en creer que los demas son los culpables, cuando tu errar es de tu autoría, así como todas las consecuencias que emanan de tus actos.....

Entonces es, cuando unos cuantos años más tarde, caes de rodillas por el tiempo perdido, por las ganas malgastadas, por los caminos recorridos, distantes, pero en círculos y te das cuenta que ha sido errado el camino, que malgastaste la suela de tus zapatos sin necesidad y sin beneficio.

Y solo te queda el sentir verguenza y un poco de autocompasión.  Verguenza no porque erraste, no por las malas decisiones, no por lo mucho que sufristes.... No! La verguenza se siente por la exposición... por aquellos que supieron la historia, por aquellos a quienes les diste la espalda en tu empeño de estar equivocada, por las manos que te brindaron ayuda, consuelo y apoyo y que tú en tu infinita terquedad rechazaste..

Pero la Naturaleza es sabia y el tiempo todo lo cura. El tiempo todo lo sana.

Y heme aquí reflexionando, con mi pequeño gran momento de introspección tantos años despues... en mi soledad perpetua pero en compañia de mi barra espaciadora... en el silencio que me permite el teclado de esta máquina, pensando en voz baja pero con el cerebro estallándome con mil palabras que luchan por quedar aquí plasmadas, percatándome que a ciencia cierta y con mucha suerte el camino andado con sus tropiezos incluidos y los muchos desaciertos, todo, todo en conjunto ha sido para mi bien.

Lo admito! Valio la pena! Incluso este mismo viaje lo repetiría, solo que con más calma, con letra más legible, con esos lentes de aro que tanto odio y un poquito más de sabiduria.

Tal vez el desenlace sería el mismo, pero con menos heridas y con un sabor más gratificante, porque hubiese saboreado cada sorbo de mi viaje... Con seguridad hubiese disfrutado mucho más todo lo vivido,  admirando lo que tenía que admirar, obviando aquello que realmente no valía la pena y protegiéndome de aquello que me hacia daño.      

Lo admito y repito, el viaje en sí no ha sido del todo malo...
Depende de la perspectiva con que se mire la historia.... Hoy mi cristal está algo opaco... es por ello que me arrepiento de mucho y me vanaglorio de poco...
Tal vez mañana mi visión sea más clara, mi apreciación mucho más justa y por ende mi análisis, menos tétrico....

Lo único que tengo por seguro es que realizaría el mismo viaje, con los mismos peligros, protagonistas y enseñanzas...

Solo le agregaría un poquito de valor... Ese valor que ahora tengo y que siempre necesite tener desde que abrí mis ojos llenos de esperanza...