pero no la cercanía que se pega y se introduce a la piel.
Me gusta la conversación,
pero no esa intimidad que husmea entre las grietas y me deja un olor a desazón.
Disfruto del ruido, del caos, del jolgorio, del anonimato, de la distante indiferencia, de lo superficial. Lo que se siente a medias,
no del silencio, las confidencias y las miradas atentas que me obligan a abrir la puerta. Y escapar.
pero no dentro. y menos a gusto. No amañado.
Que compartas el fuego,
pero no me pidas que te deje dormir en mis cenizas
ni que te brinde mi hoguera. Mi espacios, mi casa.
No soy refugio.
No soy terreno abierto.
Puerto de paso sin la espera de navegante alguno.
Fogata. Rebeldía. Montañas sin conquistar.
Ola bravía que viene, que va.
Cofre de tesoro sin tesoro alguno que hurtar.
Soy más bien un campo minado de energía:
acércate si quieres bailar, reír, disfrutar…
pero no te confundas.
No es amor lo que te ofrezco.
ni confidencias ni lealtades ni confianza.
Es mi presencia.
Y eso es lo que vale.
No hay comentarios:
Publicar un comentario