viernes, 27 de marzo de 2015

DÉJÀ VU

Es cierto y existe.
Ese tipo de sexto sentido,  "déjà vu" o temor sin aviso...

Esa sensación de una tierna pero espantosa vocecita dentro de tu cabeza que te despierta de golpe y te dice que corras porque el techo bajo el cual te cobijas, está próximo a ceder, dejándote lesionada tras los escombros, la miseria y las ruinas.


Ese recorrido frío y punzante en tu columna vertebral que recorre toda la espalda, que te anuncia sin temor a dudas que has de cuidarte de una situación específica o de un sujeto en especial. Que te recomienda te alejes, protejas y en el mejor de los casos, te escondas....


En ese momento es inevitable que agaches la mirada o sonrias falsamente mirando hacia otro lado. Es tu manera de apartarte de aquello que no te ha hecho daño, pero sabes con seguridad absoluta  que lo hará...

Es ese escalofrío inconfundible  que carcome tu ser y que no sabes de dónde sale y mucho menos, el porqué, pero lo conoces y sabes que es premonitorio.... de un mal desenlace, de un triste final.

Es esa sensación previa, que de haberle prestado atención, te hubiese evitado miles de dolores de cabeza. Esa sensación que evitaria en el futuro de varios seres humanos, la célebre frase "yo te lo dije... te lo advertí"...

Llámese intuición, Angel de la Guarda o sencillamente pájaro de mal aguero... pues bien,  llevo dos días sintiéndolo, justo cuando paso a su lado.


Cuando me sonrie ampliamente, no solo de labios sino también de miradas.... Mientras más se iluminan sus ojos por mí, peor me siento. Su saludo fraternal lo veo como el beso de Judas o el falso cobijo del Lobo disfrazado de abuelita en aquel tan conocido cuento.

Y el "repeluz" aparece. Un estallido repentino y mi cuerpo se crispa con su sola presencia.

Aclaro, no  es deseo, inquietud ni curiosidad, es sencillamente miedo, asco, temor. A qué?, no se!!!

Es este el misterio. No saber qué esperar, cuando en realidad no deseo esperar nada, no necesito esperar nada y por el contrario, solo siento unas ganas instintivas de poner mucha tierra de por medio entre él y mis huesos.

Se que esconde algo y lo huelo, lo percibo, a través de palpitos, como una maldad pura e insana...

No tengo pruebas, tal vez nunca las tendré.
Tampoco motivos para sentir esta adversión. Pero allí está y no se aleja...
Es una especie de señal de "Alto" en rojo estridente y  tamaño considerable, la cual es imposible obviar o evitar.

¿Me estoy dejando arrastra por fantasmas imaginarios?
¿Poseo acaso algún tipo misterioso de intuición? o sencillamente me rendí ante mi  solapada locura?

Desconozco las respuestas a estas interrogantes.

Por lo pronto solo se que una enigmática fuerza me obliga a alejarme de él por mi propio bien, mi paz física y mental.



Y distinto a pasados momentos u otras épocas, en que la impulsividad y la ceguera emocional eran mi norte, esta vez  me dejaré guiar por mi niña interior, aquella que todo lo ve sin ver, que todo sabe sin indagar y al mismo tiempo todo lo habla, callando...

Aquella niña interior quien guia mis pasos y me hace recordar que si no me cuido yo, nadie lo hara por mi.

Tengo un poder ilimitado porque me conozco mejor que nadie sobre este mundo y presiento que me hará daño... Solo una estúpida evita sus presentimientos y cae en pos de la desgracia preanunciada, y Yo... Yo de estúpida, no tengo nada....   .

jueves, 19 de marzo de 2015

UN HOMBRE DE VERDAD....

     Un hombre de "verdad" NUNCA critica las herramientas o recursos que utiliza la mujer para minimizar o disimular sus rasgos negativos en rostro o cuerpo. NO critica el tiempo, dinero o empeño que toma en  arreglarse, en resaltar sus atributos y verse mejor o más atractiva de lo que es....

Un hombre de "verdad" NO critica los tintes, texturizados o Alisets, extensiones, maquillaje, perfumes, prendas, de oro o no,  en orejas, muñecas, tobillos o cuello, brassieres con aumento de almohadillas o con hierritos de metal en el borde. Tampoco se burla de las mujeres que usan panties "recoge panza o aprieta todo", tipo "faja" y/o levanta cola, que se pegan uñas, falsas o no, con manicura y pedicura, que  se colocan una a una pestañas falsas, que enloquecen con la ropa bonita o a la moda y que aman los tacones estiletos o las bailarinas....

Al contrario, a un hombre de “verdad” le gusta ver a la mujer, sobre todo a la suya, arreglada, bonita y femenina, sin pensar ni en broma que es "una provocadora o seductora en serie", sin acusarla de "bien que te gusta la vaina", sin sospechas infundadas de que se arregla por o para otros.

Un hombre de "verdad" sabe que al margen de las falsedades que utilizan las mujeres para arreglarse, su esencia llámese "Alma, temperamento, carácter y afectos" son auténticos. También sabe que lo que le gusta realmente de la mujer: su vagina, ano, sus labios carnosos, su lengua húmeda, su cuello largo, sus senos suaves (uno más grande que otro) con sus pezones erectos y firmes al tacto, la textura y suavidad de su piel, el arco respingado  de su espalda, su olor al estar excitada, todos sus encantos femeninos puestos a su merced, gozo y dominio son verdaderos (salvo alguna que otra con excentricidades quirúrgicas...)
Un hombre de "verdad" NO ve a una mujer con ropa interior hermosa y sexy, con desagrado pensando que es una puta, casquivana o perra y claro, mucho menos se lo dice!!! Muy por el contrario, se siente afortunado del espectáculo expuesto ante sus ojos y aprovecha el momento de gozarla sin detenerse a cuestionar "dónde, cuándo, con quién o con cuántos" aprendió a mostrarse así, sin recato, pudor o pena.

Un hombre de "verdad" sabe que una mujer con condones en su cartera, es un ser humano “normal, segura de si misma e independiente, dueña de su cuerpo y sus momentos” con necesidad de afecto, diversión, algo de compañía y sexo, NO una promiscua desvergonzada, sino una mujer con un alto grado de educación, responsabilidad y conciencia consigo misma y hacia los demás. Que no quiere adquirir o transmitir alguna enfermedad venérea sino que a su vez, no desea traer hij@s a este mundo de manera irresponsable, sencillamente porque sí o por un mal llamado "accidente"...
 
Un hombre de "verdad" NO se burla del llanto, nervios, ansiedades o sensibilidad de su mujer. En silencio la apoya, la escucha, y aunque no la comprenda del todo, valora que los comparta con él.


Un hombre de "verdad" NO se siente angustiado, temeroso o inseguro si su mujer trabaja y/o estudia fuera del hogar. Al contrario, la incentiva, la halaga y le permite crecer igual o aún más que él sin sentirse amenazado y sin caer en reproches, competencias o chantajes...mucho menos en "juegos de poder".

Un hombre de "verdad" NO le teme a una mujer profesional. Más bien, se enorgullece de ella, aplaude sus logros y la anima tras un fracaso.

Un hombre de "verdad" sabe que su mujer tiene una vida a su lado y otra paralela donde comparte conversaciones, vivencias y pasatiempos con amistades, compañeros de trabajo y familiares, aún cuando él no esté presente. Esto NO representa para su ego masculino, una ofensa, problema alguno o trauma.

Un hombre de “verdad” se empeña en hacer sonreír a su mujer. Le evita disgustos o malentendidos innecesarios así como preocupaciones inútiles. Sabe que “el Cesar no solo debe ser Cesar sino parecerlo y actuar conforme a ello”.

Un hombre de “verdad” no promete, pero de hacerlo, cumple lo prometido. Se sabe autor de su vida, de sus palabras y de sus propias decisiones. No justifica sus errores ni  hace recaer sus propias debilidades en su mujer, culpándola injustamente.

Conoce sus prioridades y sabe que no tiene tiempo, energía ni interés en convertir su vida y la de su mujer en un martirio o un infierno por malas decisiones o traspiés, así que evita el ser infiel, el montarle una “amante de planta” conocida por todos y convirtiendo a su mujer en un hazmerreír público. Evita tener hijos regados por la calle, abandonarse en el alcohol, las drogas, la “chinguia”, los casinos o  la prostitución.  

Un hombre de “verdad” evita los dolores o  quebraderos de cabeza.

Un hombre de “verdad” sabe que no es el padre ni el verdugo de su mujer. Sabe que su mujer no es de su propiedad ni su alumna. La reconoce como lo que es, una compañera en esta vida terrenal y por tanto, entiende y acepta que  NUNCA debe ser golpeada, agredida en modo alguno, violada ni insultada. Nunca bajo ninguna circunstancia o bajo ningún pretexto. Se sabe en control de sus propias emociones para evitar que sus hijos lo vean como un maltratador. Trata de enseñarles lo que es un hogar y el valor de la familia, estable y tranquila.

Un hombre de “verdad” NO se espanta ante el paso de los años sobre su propio cuerpo y sobre el de su mujer. No le da asco ni agruras el peso, la flacidez, las estrías, las manchas o cicatrices en el cuerpo de su compañera de vida. Las valora en su justa dimensión, sabiendo que son pruebas irrefutables del paso del tiempo y de la vida que han compartido y gozado juntos.    

Un hombre de "verdad" sabe y conoce que la mujer es mucho más que maternidad, oficios domésticos, cocina y placer en la cama. Sabe que la mujer es mucho más que una cartera repleta de "chécheres sin fundamento" (pero todos necesarios y útiles).

Sabe y admira que en cada mujer, sobre todo en la de él,  hay presente un Cosmos complejo, infinito con  diversas capacidades y abstracciones, y está dispuesto a conocerla, gozar de ella y compartir con satisfacción la experiencia de caminar a su lado.



Un hombre de "verdad, verdad" ama y respeta a su madre. Admira a su padre.
Ama, cuida y consiente a sus  hij@s.
Ama, complace, divierte y conversa con su mujer....

¿Y tú, compartes tu vida con un hombre de "verdad"?

martes, 10 de marzo de 2015

El Motín

    Sencillamente esperaron... como siempre, fingiendo lo que no eran, buen comportamiento y una actitud de estabilidad y orden. En realidad,  no eran más que ociosos avezados esperando una oportunidad.  No cualquiera, "su oportunidad" para tomar control del recinto, aquel que en otros tiempos fue suyo a sus antojos  ...

"Aguaitando" con calma pasmosa, con una maldad grupal, innata y permanente, utilizada solo para sus ruines intereses...asi permanecían,  de modo velado y cínico esperando....cual la muerte, que no se sabe a ciencia cierta cuando llegará pero siempre está latente.

En "stand by" solo con una meta en mente: Aprovechar un quiebre en las defensas, en los niveles de seguridad y retomar sus intenciones de escapar en el momento preciso.


Con paciencia.
En silencio. Compartiendo los integrantes del subersivo grupo, miradas cómplices y sonrisas maquiavélicas. Conocedores, en el fondo, que de un momento a otro tendrían su oportunidad....

Se aprovecharían de su  ya ganada fama de "de reos colaboradores y de confianza" y estarían alli prestos a atacar justo cuando las  defensas flaquearan, dejando expuestas y rompiendo así las supuestamente infranqueables barricadas...

Era cuestión de tiempo, agazapados... como fieras al acecho. No descansarían hasta lograr salir de esta cárcel impuesta hace siete años atrás.

Cárcel que no pidieron, que detestan y no necesitan.

Que en cierto modo les impiden ser quienes realmente son.  Antier libres, déspotas, haciendo de las suyas a sus anchas, tomando lo que desearan cuando lo desearan, pisoteando sin discreción si hacia falta, quitando del camino a quien incomodara, utilizando a las personas, manipulando situaciones, provocando daño, gestando traiciones, juegos macabros, pérdidas de tiempo, haciendo nacer desencantos, sufrimientos y  mentiras con alcanzes, valga la redundancia, inalcanzables....

Y aquí están,  todos,  sometidos, presos, deseosos de explotar y tomar el control de aquel lugar que ayer fue suyo y que hoy solo habitan como meros expectadores, cautivos de pies y manos, con sus bocas herméticamente selladas con gruesos "tapes" y en el mejor de los casos... sedados... totalmente obnubilados.

Recordando con nostalgia los años de caos, conquistas, entuertos.... lo mucho que gozaban sumergidos en lo malo, en lo destructivo cuando este lugar y todo cuanto emanaba de él  era solo suyo, sin límites, sin reglas, y sobre todo sin ningún tipo de metas ni dirección. Cuando solo cabía el espacio para la diversión y lo insano.


Todo era cuestión de tiempo, de espera y paciencia...

Su oportunidad llegaría.

Un evento, un olvido, una provocación, una situación estresante, un pensamiento sin control o intrusivo y se encendería la "chispa" y con ésta caerían por su propio peso las odiosas paredes que hoy separan aquellos compartimentos..
Y así sucedió... Lo malo tiende a repetirse...
Y luego de  siete años "confianza le ganó a malicia" y se suavizaron las normas de control y seguridad.

El procedimiento habitual, la rutina varió y con este desliz tomaron control de su mente. Inadvertidamente, como una borrasca cae sobre un terreno descarpado, tirando a su paso con fuerza inaudita rocas, tierra y escombros.

Y salieron como gacelas insanas los más aberrantes sentimientos, sensaciones y pensamientos hasta hoy atrapados y bajo buen recaudo en la mente.  El efecto mágico de la medicación cesó por solo un momento y fue así que  la Ira, transformada en Agresión y Crueldad se hizo líder del grupo, señalando el camino hacia la tan anhelada libertad. Guiándoles sin demora a tomar todo cuanto pudieran en la huida!

La auto compasión, junto a sus amigas de celda, la inseguridad y la dependencia se unieron al grupo en esta última encrucijada....

Era "ahora o nunca" gritaban la Impulsividad y la Compulsión, presurosas por volver a las viejas prácticas, repetir emociones ya conocidas que hace tiempo, y malamente a la fuerza,  dormían en este enclaustramiento....

Mientras el caos reinaba, el Miedo y la Tristeza observaban escondidos y apáticos desde una esquina de la mente, preguntándose si la intentona de fuga resultaría un éxito. Si esta vez las cosas terminarían mejor que hace años atras, si se les unian o esperaban quietos... Decidieron ser prudentes, más que nada por su característica inacción que por otra cosa, y esperar a ver cuanto duraba el motín y los alcances de sus estragos....

El Líder, la Ira, convencía al grupo de irreverentes  a seguir, a tomar control total de la mente y del cuerpo del cual erán en un tiempo pasado huespedes deseados y ahora, hace años, presos resentidos.

Al descubrir, que el Miedo y la Tristeza no se unieron a la revuelta y el caos, los tomaron de rehenes, sometiéndolos a horribles torturas y aberrantes situaciones.

Entre tanto, todo en ella sufría, con las explosiones de Ira incontrolable, presa de un torbellino de emociones ya olvidadas y ahora presentes con una furia y fuerzas  incontenibles.

Fuera de control destruía todo a su paso.

Ofendía. Agredía. Lesionaba. Gritaba, hería y se hería sin control cual río fuera de su cauce, tal como una cabeza de agua, pero sin ella.

Los amotinados se sentían victoriosos... fuertes e invencibles.

Los "flashbacks" traumaticos danzaban por doquier, por toda su mente dejándola sometida a sus desenfrenados desvaríos una vez más... deshecha, a su merced, bajo sus nefastas influencias...


...  y allí estaba ella, sin poder contener tanta negativa emoción, tratando de poner un alto a su vacío, a la oscuridad que luchaba por colarse en todo su ser.

La Ira se regodeaba orgullosa,  cuando dentro de las nieblas de aquel lugar caótico se logró vislumbrar un atisbo de esperanza.

Llegaba decidida y presurosa la Resilencia a poner orden en tan desenfrenada situación. Y se posesionó del lugar, levantando el polvo, saneando las heridas, por lo menos de modo momentáneo.....

Y detuvo la miseria en la que la mente y el cuerpo se encontraban inmersos.

Pausas, cansancios, suspiros de quietud y miedo.

Superada la crisis solo queda la incertidumbre y la verguenza de ver los estragos causados, las heridas provocadas y las miradas de decepción y miedo en aquellos que te aman.... que te aceptan, que te extrañan...

Es hora de recoger los escombros.
Pintar la casa.
Continuar la vida.

Reconstruir heridas y ganarse la confianza, una vez más, de aquellos que visitan tu espacio sin saber que tienes rehenes en tu propia mente.

Rehenes que de cuando en vez se rebelan y amenazan con destruir tu mundo exterior, tu fuerza y tu estabilidad.    

jueves, 12 de febrero de 2015

Del amor y sus extrañezas

Y le amo tanto, que me duele el pecho.

Aqui estoy.  Resignada a mi suerte...
Heme aquí entregándome una y otra vez hasta el límite de mis fuerzas, sin motivos reales, solo por el placer del sí.

Dejándome abrazar por la llama embriagadora de sus manos, que me llaman, que me invitan a amarlo. Sabiendo que no debo, que no es bueno, que me acabo con cada avance suyo.
Que cada momento que paso a su lado es un tiempo muerto, sin cabeza ni pies, sin futuro alguno.

Pero sigo aquí, atada a él... sencillamente enganchada a sus ojos, atrapada por sus manos, por su miembro, su espalda y sus abrazos. Por el enigma que resulta ser su mujer. Por sentirme la "elegida", miserable pero escogida... Algo he de tener que le interesa.



Por ello estoy con él, porque me acepta, me toca, me domina, me enerva y con todo ésto me basta. Todo en él me encanta. Aunque no debería porque con cada entrega, me rebajo, me humillo y me espanto. Absorbida por él en su totalidad. Siento como desaparece mi esencia, me degrado. Dejo de ser Yo para convertirme en lo que quiera que sea para él... para sus propósitos insanos.

Creo que me ama, aún sabiendo que no puedo recibir lo que carezco y no entrego.
Cada beso suyo, cada palabra me rebaja, me desarma, me empuja a un espacio sin tiempo ni lugar... Me desorienta, me obnubila.... la conciencia y mi dignidad se van de paseo junto con mi confianza.

Dejo de ser yo, para convertirme en un poro más de su piel. Soy toda suya, a sus anchas. Sin temores pero también sin esperanzas.

Conocedora que nada va a cambiar, y aún así me quedo, le espero y me entrego... oliendo a sexo y a podredumbre, por que él es eso y mucho menos... Pierdo yo, gana él.... Nada entrega y a pesar de ello sigo aquí, a su lado, sin entender los motivos o el porqué.
El porqué siempre vuelvo.... siempre lo recibo..... lo sueño..... lo acepto.... Y se repite el ciclo, una y otra vez, en descenso estrepitoso, ruin, descabellado, sabiendo que mientras más tiempo pase a su lado peor será el desenlace y aún asi, con mi estupidez a cuestas insisto, me arriesgo.

Le amo tanto que me duele el pecho.
Lo acepto. Estoy enferma y lo entiendo.
Entiendo que él sea mi cura y también mi fatalidad. Nada puedo hacer para cambiar este hecho. Es el embrujo de sus manos o tal vez lo despiadado de su ser que me llama a entregarme una y otra vez, sin recelo, sin medidas, sin medir las consecuencias de mis actos... Las habrá pero después veremos eso...

Ahora solo me concentro en él, en adivinar sus requerimientos, en complacer su ego, en dejarle en claro que soy toda suya, sin que me importe mi bienestar, mi salud o mi propio tiempo.

Y espero que me suelte, que me deje ir. Espero poder liberarme de esa hambre que provoca en mí.
Yo no podré. El tiene que soltarme... Estoy en una prisión sin puertas, barrotes ni candados. Sin cerrojos y de haber una llave, se perdió en el tiempo, hace tiempo atrás y no lucho por encontrarla porque no quiero!

Sigo aquí, solo sometida por el embrujo de su halo, maligno, perverso, inquietante que me llama a dejarme seducir y seguirlo sin atisbos de verguenza o respeto.... Me denigro a su lado y lo sé.  Me pierdo... Es la parte más humillante de esta historia. Saberme ilusa y perdedora desde la primera letra que tecleé...

Pero así, tal cual, son las cosas. No se pueden cambiar. Huelo a sucio, a cloaca, a ese tipo de agua residual que espanta y que atrapa, llevándose todo a su paso, lo bueno, lo malo, lo decente, lo inservible...

Y heme aquí,  obsesiva como siempre, como es mi terca costumbre, amándolo tanto que me duele el pecho.

Tal vez sofocada, casí sin poder respirar, por la excitación y el miedo que me produce estar a su lado. Tal vez por que se lo peligroso de la situación. Tal vez porque al igual que él, carezco de alma... Solo ésto justificaría tanta corrupción....  la ausencia del corazón, que me robó desde el primer momento que me topé con sus negros ojos aquella noche de invierno frente a su casa....


Y no pretendo dejarlo. Eso lo tengo claro.
El no pretende soltarme. Eso es lo que da espanto.
Sabiendo que perderemos, aquí estamos...
Dándole vuelta a las páginas de nuestra historia retorcida, sabiendo que en el fondo terminará mal... dilatándola lo más que podemos, perdiendo nuestro tiempo sabiendo que no seremos felices para siempre... pero que puedo hacer para evitarlo?.... si es que lo amo tanto que me duele el pecho.... y mientras más lo amo, sigue inexorablemente creciendo el vacio en mi.

viernes, 6 de febrero de 2015

En mi mundo paralelo...

     Siempre he soñado que soy inmensamente feliz en un lugar inexistente.  Un sitio que habita, muy calladamente, dentro de mi mente, en el cual no me siento agredida ni cuestionada de modo constante.

Es un espacio en donde no hay que demostrar sentimientos que no se sienten o regalar sonrisas o abrazos por que sí.....

No  existe el aparentar, las comparaciones ni "el yo te lo dije". Todos estos "costumbrismos sociales" se cambiaron, por lo menos en mi mundo, por la transparencia.
  
Es, también, un ambiente sin tiempo, gravedad ni señalamientos.

En este sitio solo se vive "el presente" y no existe la ansiedad ni el peligro. NO se piensa de más. Las ideas galopantes en las cabezas, torturando día y noche, no existen.

En este, mi mundo, todos sabemos que nuestros días siempre son "el hoy" sin tener nunca que voltear la mirada y agachar la cabeza con verguenza por los recuerdos divisados a lo lejos.

Y si te digo que te amo, te soy fiel y soy feliz, es en "el presente", es en este preciso momento. No se espera ni se exige más, porque no hay nada más que esperar.


Tampoco hay "memorias, anuarios o resumenes" que engruesen el ego de otros cuantos, recordando triunfos o victorias pasadas, sin valor actual.... No existen los mañanas ni los "ayeres". No se narran glorias ni fracasos. No hay cabida para el arrepentimientos ni la nostalgia.

Es un mundo "democrático" en el cual todos valemos por lo que somos hoy, sin caretas ni photoshop. Sin ensalzar indecorosamente lo que no lo merece. Nadie es más ni menos que los otros. El "protagonismo y la taquilla" desaparecen.

En este mundo, nos renovamos cada 24 horas, y procuramos que este día sea el mejor, el más productivo, el más saboreado, el más feliz... ya que somos conscientes que no tenemos segundas oportunidades. Lo que se vive, no vuelve. Lo que no se aprovecho, no vuelve.

Y nos levantamos tempranito, al despuntar el alba, a disfrutar los primeros rayos naranja del sol, el frío de la madrugada y el alboroto de los pajaros ociosos, con ganas de aprovechar las horas al máximo. Y al caer la noche, nos rendimos a Morpheo tardísimo, contemplando las estrellas, la destellante luz azulada de los cocuyos y sintiendo la suave brisa en nuestras espaldas.

Irónicamente, en este paralelismo, hay tiempo para todo. No hay presiones ni apuros. No existe la fecha "tope" porque todo se reduce al "hoy". Imperan simplemente el orden, los anhelos a corto plazo y la  sinceridad. Hacemos lo que decimos. Y decimos lo que hacemos.Cumplimos nuestras promesas...


Soy tan soñadora, loca e ingenua que en mi mundo no existe la mentira. De ningún tipo, ni la "blanca" ni la "perversa"... Que las mentiras no tienen colores. Son mentiras y punto!!!

Sería inútil mentir, aun cuando reconozco de modo sincero que a lo largo de mi vida he hecho uso compulsivo, casí indiscriminado de la misma. Y es por ello que me gozo mi mundo "sin mentiras" ya que en éste no existe nada que "encubrir" ni errores que ocultar, ni excusas que inventar. De hecho, ni siquiera el maquillaje existe y los cirujanos plásticos es una profesión que nunca existió, por resultar completamente innecesarios y de mal gusto por lo absurdo de su meta, transformar lo natural en ficticio.

En este sistema de cosas, todos nos decimos las verdades en la cara, tal cual es, sin suavizarla o dilatarla. Sin necesidad de usar  "pausas y silencios dramáticos" como ocurren en las novelas y mucho menos, una banda sonora que nos produce un sentido de "alerta y suspenso" como sucede en el cine...

Y, debo aclararlo, afortunadamente la ausencia de mentira en nuestras interacciones no produce resentimientos o enemistades, ni proliferan traumas o bajones en la autoestima, sino todo lo contrario: Hay en el ambiente un profundo sentimiento de agradecimiento y tranquilidad por la sinceridad desplegada... Los malos entendidos son cosa de otros mundos, no del mio...

Es un mundo sin dobleces, sin insinuaciones.  No hay "segundas intenciones ni ases bajo las mangas de nadie" . Los psicópatas y los mitómanos no existen, mucho menos los paranoicos. Estas patologías no tienen razón de ser.  El temor se disipa y la infelicidad también. La confianza es la base "real" de todas las relaciones.

Las indirectas no caben y las suposiciones se van de paseo. Nadie necesita utilizar el sarcasmo y mucho menos, la ironía. Los humoristas son consejeros, gurus y guías espirituales ya que sus chistes siempre se han basado en la verdad.
   
Aquí existe la posibilidad de visualizar los rostros y los cuerpos con rayones, expresiones y cuentos. Llenos de letras, de historias completas escritas en desorden, en una especie de explosión, pero con mucho sentido para mí.

Todos nos mostramos tal cual somos. No hay nervios, miedos ni recelos. Todo discurre sin sobresaltos, en la seguridad de que no hay nada que esconder, sin pensar que el otro usará en nuestra contra la información compartida, el defecto expuesto o los problemas y errores sufridos.

Somos más humanos. Estamos más dispuestos a abrirnos al "otro". Las defensas caen y los puentes se extienden por doquier. Las reuniones son amenas, largas y transparentes ya que nadie compite con nadie intentando "ser mejores" o más felices o más atentos y encantadores... Se es lo que es sin disfraces ni distracciones.

En mi mundo sabemos con certeza extrema donde no nos quieren, adonde no ir y de quien cuidarnos o alejarnos. Nuestra esencia, nuestro pensamiento se ven en la piel, en los rostros. Cual poros expandidos por lo que no hay engaños y de haberlos, todos lo sabemos y estamos advertidos..

En fin! Este es mi mundo paralelo, al cual invito, una que otra vez, a mis cercanos. A mis amigos, o al menos eso espero y creo que son... Y les abro mi puerta pesada y con cerrojos oxidados, los invito y acompaño en el recorrido del mismo a riesgo de que se decepcionen, se espanten y se alejen de mi. Pero es que no entiendo otro modo de vivir...

Por lo pronto, y sintiendo que me explaye en demasía, me retiro a dormir... no porque quiera o me venza el cansancio, sino porque cuando cierro mis ojos puedo tocar con la yema de mis dedos esa falta de tiempo, gravedad y señalamientos... y soy feliz, de a momentos, de a poquito, Hoy. Aqui. En mi mundo. En mi mundo paralelo.

miércoles, 4 de febrero de 2015

La niña se siente diferente, su vida lo es.

Cae la noche. Y junto con ella, la temperatura, los movimientos, las intenciones y las defensas.

El panorama cambia, los pensamientos y deseos también. Surgen en algunos, inquietudes y motivaciones impensables.

Una vez sucede, todo es diferente... aún cuando no se admita su ocurrencia.

Un nuevo día se avecina. Pero para la niña, en la oscuridad de su habitación, la sensación ya conocida de incomodidad y peligro sigue siendo la misma.

La casa está en silencio. El tiempo se  paraliza, transformando el ambiente familiar circundante en un panorama denso y premonitoriamente triste.
Todos duermen, o al menos, eso es lo que algunos aparentan dentro de la oscuridad y su silencioso seno.

En tanto a otros, la noche, sus sentidos enervan, cual depredador.

La niña, gacela frágil, sin escapatoria y resignada a su suerte, solo trata de adivinar dónde sucederá el primer sartazo certero de aquel, su rutinario visitante nocturno..

Esa extraña sensación la envolvía.  Nuevamente.... La anticipaba... Era esa misma sensación de saber que "eso" que teme y no espera, pero que se sabia conocedora,  aún no queriendo que suceda, lo hará... inevitablemente sucederá.

Es contradictorio, pero el saberlo, en lugar de generarle miedos o ansiedad, la llena de una  tranquilidad malsana rayando en un conformismo absurdo y fatal. Se tranquilizaba pensando que luego del caos, vencido el asco, vendrá un buen momento. Un periodo largo, consciente, de calma, en el cual la dejará en paz. Una tensa calma pero calma en sí.... le pedirá perdones con la mirada, con un silencio cómplice sellarán una vez más su secreto y se alejará de ella... por un tiempo. 

Pues allí está la niña, como antes lo habia hecho, esperando ese momento.
Momento conocido, repetido, hartamente vivido.

Sin saber si dormir y dejar que el espanto de sus dedos esculcando su cuerpo la sorprenda.

O esperar, consciente, recogida en posición fetal, escondida bajo sus sábanas, rogando que su suerte de un giro y cambie.

Desde que se iniciaron estas visitas nocturnas, la niña se siente diferente. Su vida lo es, por tanto sus  emociones también.

La diferencia es que mientras los demás duermen,  posiblemente sueñan o tal vez, tengan pesadillas... En tanto, ella despierta... teme. Y cuando duerme, sufre y teme aún más ante la expectativa de poder despertar y encontrarse igual o peor que la noche anterior, con el mismo peso sobre ella, soportando el interminable y tosco vaiven y cargando en sus pensamientos, el recuerdo de esta sensación incómoda una y otra vez.

La diferencia es que mientras otros tienen pesadillas que ocurren en sus mentes. Las de ella ocurren en su casa.
Muchos tienen pesadillas al dormir.  Ella, en cuanto abre los ojos.

Varias pesadillas, luego de una caida al vacío, terminan de golpe, súbitamente al despertar. Las de ella, recién empiezan. Las de ella si tienen unas manos de adulto que la atrapan... y que se niegan a soltarla.

Es solo una niña.  Y dentro de un mundo de adultos, tan cercanos a ella, se siente cercada, pero sola. Confundida, sintiéndose culpable, descuidada y sucia dentro de una jaula inexistente de la cual no sabe cómo ni cuándo salir.

Pensando que es producto de sus fantasías infantiles, que son terrores nocturnos, que tal vez son inventos de una mente trastornada o de una pequeña inestable y problemática que siente cada vez más cerca a su amigo "imaginario"...

Casí creyendo que lo provoca y  lo merece por ser una niña "fea, terrible y mentirosa".

y sigue a la espera... con sus cinco sentidos a flor de piel, inquieta, alerta.

Escucha sus pasos, distantes, bajitos, constantes... Cada vez más cercanos, asfixiantes...


Percibe su presencia difusa, etérea pero real...

Siente su respiración encima... jadeante, presurosa. Su cuerpo acomodándose junto al de ella. Demasiado cerca para poder ser ignorado. Para pensar que está soñando... o que es una inventiva de su precoz imaginación.


Está ya alli. Sin distancias. Con ella, susurrándole al oido frases inentendibles, indescifrables pero cargadas de apuro y ansiedad...

Se cohibe. Se encocha como siempre. Se cierra... pero él permanecerá allí por un buen tiempo si no se porta bien. Si no coopera. Es una buena niña. así que espera..."instrucciones".... Dependiendo de sus movimientos... ella espera...

Pero esta noche será diferente.

Ella pondrá de su parte. Participará.  Nada pierde.
Mucho gana. Cuanto más rápido suceda, será mejor, tanto para ella como para él...

Siente como sus grandes manos recorren su cuerpo, mientras le lamé su oreja derecha...ordenándole que se "de vuelta".

Esta noche, le dará lo que pide, sin quejas ni lamentaciones. Sin resistencia.

Solo necesita ponerle cara a su visitante nocturno. Solo eso, y saber que no son sueños, que el dolor es real. Que el ardor y la humedad no son inventos. Que el olor nauseabundo y el miedo que la acompañan, lo trajó él a su vida desde su primera visita.

Solo necesita voltearse y darle rostro y vida  a la sombra que constantemente la visita, que se mete solapadamente en su cama...

Un giro rápido. Frente a frente. En la oscuridad, dos cuerpos. Uno pequeño que no tiene oportunidad ni la más mínima defensa ante el otro, que pesa cuatro veces su tamaño.

Y se deja  hurgar, guiar. Instruir... Se deja acomodar bajo aquel cuerpo sudoroso y pesado, sacando a su requerimiento y dejando ver sus pequeñas manos. Antes protegidas debajo de su almohada... Su visitante quiere sentir sus manitas acariciando su espalda...

Él toma impulso hacia atrás. Le arranca de un jalón sus sábanas, subiéndole presuroso su pijama... Ella lo espera... con sus ojitos cerrados, solo espera que él se dejé caer...

Y espera, sus movimientos, su peso... el conocido y doloroso vaiven...

Hoy se siente diferente. Su vida lo es, sus emociones, pensamientos y reacciones también...

Se deja caer sobre ella.

La niña observa con horror el trastabilleo de su visitante, quien sin saber a ciencia cierta que ocurrió, cae sobre ella. Ésta, sin poder moverse, grita por el peso asfixiante que la sofoca, por la humedad caliente que la salpica...

Hay luces, gritos, llanto, abrazos y ayuda.

Su visitante nocturno yace inerte. De la mortal herida aún brota con fuerza chorros de sangre que se escurren sobre el filo y la empuñadura del cuchillo liberador, encharcándolo todo.  Salpicando las paredes por doquier, dándole permanencia y existencia a lo ocurrido...
Segundos atrás, la frialdad resbaladiza  y traicionera de un filo metálico era lo único que separaba el  pecho de la niña de su cuello varonil. Aquel cuchillo de cocina, el más grande que ésta  pudo conseguir y que sostuvo con firmeza hasta que sintió como se lo enterró en lo profundo de la garganta ...

No eran pesadillas, invenciones ni fantasías de una mente infantil...

Ahora la niña se siente diferente. Su vida lo es.

Ya no habrán visitas... ni susurros....
Desaparecerán los dolores, temores y lamentaciones... al menos, eso piensa la niña....


Sus emociones y reacciones se sienten diferentes... Su vida lo es.

Una vez sucede, todo es diferente... aún cuando no se admita su ocurrencia.

    

  

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